Pagó 30.000 dólares por un secuestro virtual

1 de diciembre de 2013 05:38

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Pagó 30.000 dólares por un secuestro virtual

01:57 Residentes de la capital salteña, Rosario y otras localidades del país fueron víctimas de estas mentiras durante 2013.

Una mujer de 65 años fue víctima ayer de un secuestro virtual que simuló la captura de su hijo, y pagó ayer a la madrugada unos 30.000 dólares para la “liberación”, en el macrocentro de la localidad santafesina de Rosario, informaron las fuentes policiales en las últimas horas.

El hecho ocurrió alrededor de la 1, cuando María Santoro recibió una llamada telefónica en su departamento de Laprida al 1700, donde le indicaron que su hijo se encontraba secuestrado y que para su liberación debía dejar dinero en la plaza López, en la intersección de Laprida y Cochabamba.

La mujer desesperada tomó el dinero que tenía ahorrado, lo puso en una bolsa de nylon -de acuerdo a las instrucciones que iba recibiendo de los delincuentes- y los dejó en el lugar indicado, alrededor de una hora después del primer llamado.

Momentos después, María comprobó que su hijo no había sido secuestrado y se encontraba en su casa sano y salvo, tras lo que sufrió una crisis nerviosa.

Las investigaciones se encuentran a cargo de la comisaría 4 y la Sección Seguridad Personal de la Unidad Regional II de Rosario.

Los efectivos de la Brigada rosarina sospechan que podría haber un entregador debido a que resulta sospechoso que los delincuentes hayan dado justo con una mujer que tenía una importante suma de dinero ahorrado.

Como ya se informó en las ediciones anteriores de El Tribuno, los delitos telefónicos se están convirtiendo en una ola por el gran número de sucesos que se registraron durante todo el 2013 en la provincia.

Se trata de un llamado realizado por un desconocido que se presenta como un representante de algún ente oficial del Estado. Con esta premisa, el desconocido busca que su interlocutor le facilite, primero, algunos datos personales y otros relacionados con un familiar que no esté presente en la ocasión. Con estos datos, el desconocido comienza a “apurar” a su víctima, diciéndole que han raptado a la persona que se encuentra ausente, por lo que deberá pagar una suma determinada para volver a verla.

Con ese sistema simple que se basa en la inmediatez, el miedo y la falta de comunicación instantánea, muchos delincuentes se han alzado con importantes botines.

El alto número de denuncias que se recibieron en los últimos meses, puso en alerta a la Policía salteña que hasta tuvo que brindar una conferencia de prensa para que los medios de comunicación den a conocer las formas en que los delincuentes buscan “hacer caer” a sus víctimas.

Sin embargo, la capital salteña y Rosario no son las únicas localidades que se encuentran con esta ola de delitos virtuales. En la costa atlántica, se ha registrado un alto número de casos que obligó a la Policía a solicitar ayuda de la población para prevenir los traumáticos episodios.

Fuente: eltribuno.info

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