Recordar al poeta

21 de noviembre de 2013 04:38

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Recordar al poeta

El polifacético artista del Brasil es evocado con una mega muestra en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta.

Vinicius de Moraes (Río de Janeiro, octubre de 1913-Río de Janeiro, julio de 1980) habría cumplido cien años. El poeta, diplomático, cantante, padre ausente, amante de la noche, el alcohol, la bohemia y las mujeres hermosas será revisitado en Buenos Aires, la ciudad donde su popularidad alcanzó cotas inimaginables.

Había debutado aquí -acompañado por el inmenso Dorival Caymmi, Baden Powell, el Cuarteto Em Cy y Castro Neves- el martes 13 de agosto de 1968 en un teatro Opera que explotaba de gente y donde, según el periodista y poeta Mario Trejo que cubrió el show y tradujo la primera obra de De Moraes editada en español, se registró el más prolongado aplauso a telón abierto de nuestra historia: fueron 25 minutos cronometrados, decía Trejo en su crónica para la revista Primera Plana. Aquella misma noche, por azar, el poeta y Pelé se abrazaban en el escenario. El público argentino -los hombres de riguroso saco y corbata y las mujeres de largo- aplaudía de pie. Pelé lloraba.

En efecto, la alta cultura y la cultura popular encontraron especialmente en Vinicius de Moraes y en el movimiento de la Bossa Nova (del que fue “el” poeta y uno de sus fundadores) una expresión estética donde reconciliarse.

A mediados de los ´70, Marta Rodríguez Santamaría estudiaba derecho, tenía poco más de 20 años y al escucharlo en “Si todos fossem iguais a você” quedó entre sorprendida y maravillada. Aquella canción iba a ser el comienzo de una historia de amor -casi un cuento de hadas- entre ella y Vinicius, con quien se casaría.

Porque siento que estoy en deuda con Vinicius por todo lo que me dio. Su capacidad de entrega afectiva era única. Además porque él nos dejó un legado del que tenemos que hacernos cargo. Con Renata Schussheim, cuando comenzamos a pensar en la exposición, también fuimos conscientes de que hacerla iba a permitir que los chicos más jóvenes lo conozcan. Realmente volver a escucharlo en sus canciones y poemas y exhibir por primera vez casi 200 fotos que le hice me llevó a un estado de gran sensibilidad.

De sus ex esposas, que son varias, sos la única que lo está homenajeando… Fue más fuerte que yo, como lo fue aquella relación tan mágica que tuvimos en la que, quizás por haber sido tan joven, fui muy permeable a ese mundo nuevo que Vinicius me abrió.

Mientras estuvimos juntos fui a todos sus shows tanto acá como en México, Europa, Punta del Este y Brasil. De ahí que las canciones vuelvan a mí en bloques, tal y como las hacían en vivo: A Felicidade y Lamento no Morro juntas, por ejemplo, como también Canto de Osanha y Berimbau. Todo este período de armado de la expo está siendo para mí un verdadero ejercicio de memoria emotiva. ¿Estás recuperando algo con todo esto?

Rescato y valoro a la Marta jovencita que fui porque me parece que hay estados de sensibilidad, de conciencia, que son eternos. Es saltar de una emoción a otra. Estoy muy contenta de poder hacerla por la relación tan entrañable que él tuvo con Buenos Aires.

Pasaron muchas décadas y muchas cosas en Argentina desde aquellos años de alta popularidad de Vinicius. Acaso su simplicidad y sofisticación sean atemporales, clásicas, como cuando por ejemplo escribió “La vida, amigo, es el arte del encuentro aunque haya tanto desencuentro en esta vida.”

Fuente: clarin.com

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