Una relación de amor y de odio entre los gigantes de las telecomunicaciones y la tecnología

16 de marzo de 2015 03:09

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Más de 80.000 personas, incluidos los grandes pesos pesados como Mark Zuckerberg, el director ejecutivo de Facebook; Tom Wheeler, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones; y Vittorio Colao, el director ejecutivo de Vodafone, se reunieron con el propósito de firmar contratos y compartir contactos.

Sin embargo, a pesar de las numerosas actividades destinadas a establecer contactos profesionales y acuerdos comerciales, existe una relación de amor-odio que involucra a algunos de los operadores móviles más grandes y a gigantes de la tecnología, como Facebook y Google.

Ambas partes confían en la otra para proveer a los clientes de todo el mundo acceso a Internet de alta velocidad y servicios en línea como transmisión de música y redes sociales. Sin embargo, como los smartphones (teléfonos inteligentes) se convierten cada vez más en el principal medio a través del cual la gente maneja su vida cotidiana, los gigantes de la comunicación y la tecnología están compitiendo por posicionarse como el conducto principal de los consumidores para utilizar Internet en dispositivos móviles.

"Hay mucha ansiedad", dijo Adrian Baschnonga, un analista de telecomunicaciones de la empresa consultora Ernst & Young, en Londres. "Nadie quiere ser opacado. Todos se preguntan sobre su rol en la industria".

Mientras las ventas de computadoras portátiles se detuvieron en todo el mundo, se espera que cargamentos de smartphones, algunos de los que actualmente se venden por tan solo US$ 25, alcancen al menos las dos mil millones de unidades este año; según la empresa de investigación de tecnología Gartner.

Al mismo tiempo, actualizaciones de los operadores de red, particularmente en Estados Unidos, Europa y partes de Asia, aumentaron la velocidad de la Internet móvil a niveles que permiten a los consumidores llevar a cabo varias tareas, como transacciones bancarias en línea, comercio electrónico y mensajes de Internet, que hasta hace poco tiempo se limitaban a las computadoras personales.

"Los servicios móviles se transformaron en el corazón de Internet", dijo Anne Bouverot, la directora general del Grupo Móvil de Acción Especial (GSMA, por su sigla en idioma francés), un organismo industrial que organiza la conferencia anual en Barcelona, conocida como Congreso Mundial de Móviles.

Este cambio produjo relaciones tensas entre las empresas de telecomunicaciones y las empresas de tecnología.

Para muchos operadores, que invirtieron miles de millones de dólares en los últimos años con el fin de actualizar sus redes, el interés del consumidor por servicios como la transmisión de Netflix, aumentó el temor a que los operadores de telecomunicaciones sean relegados solamente a proveer la infraestructura que alimente el auge de la Internet móvil.

Los ejecutivos de telecomunicaciones temen que este rol fuerce a los operadores a perderse los ingresos crecientes que desembocan de las aplicaciones de los smartphones, los juegos de Internet y otros servicios; todos estos funcionan mejor que sus redes. Las preocupaciones provienen de los ingresos de los operadores, que, en especial en Europa, en donde la economía aún continúa inestable, se estabilizaron.

Algunos analistas de la industria también expresaron frustración respecto de que los gigantes tecnológicos como Google y Amazon, que utilizaron estructuras impositivas complicadas para reducir sus cargas impositivas globales, no enfrentan los mismos niveles de supervisión reglamentaria como operadores. Eso incluye la decisión de neutralidad de la red que tomó la Comisión Federal de Comunicaciones, que le permitirá a la agencia tratar el acceso a Internet de Banda Ancha como un servicio público para fines regulatorios.

"En Europa siempre pagamos impuestos", dijo Pierre Louette, el director general adjunto del operador de telecomunicaciones Orange, en una conferencia de la industria, a fines del año último, en lo que significó un puñetazo a los gigantes de Silicon Valley. "No podemos continuar siendo excesivamente regulados mientras que ellos no son regulados".

Al mismo tiempo, muchos gigantes de la tecnología consiguieron afianzarse en áreas tradicionalmente dominadas por las grandes empresas de telecomunicaciones.

Google, por ejemplo, presenta redes de fibra óptica en varias ciudades estadounidenses, ofrece servicios de televisión e Internet con velocidad de hasta un gigabit por segundo, 100 veces más rápido que una conexión de Internet promedio. El buscador gigante está llevando a cabo otros proyectos piloto en mercados emergentes, incluidos Kampala, Uganda, para construir infraestructuras de Internet que no ofrecen los operadores locales.

Ahora Facebook compite cabeza a cabeza con proveedores de servicios de telecomunicaciones luego de adquirir el servicio de mensajería de Internet WhatsApp el año último por 19 mil millones de dólares. Junto con Facebook Messenger, el servicio de mensajería de Internet independiente de la empresa, Facebook ahora tiene cientos de millones de usuarios móviles, quienes cambiaron de mensajes de texto tradicionales, que alguna vez fueron lucrativas fuentes de ingresos para los operadores, a mensajes de Internet gratuitos en sus dispositivos móviles.

"Los operadores solo pueden culparse a sí mismos", dijo Steven Hartley, un analista de telecomunicaciones de la empresa de investigación Ovum, en Londres. "No se adaptaron a los cambios móviles de la industria. No pueden quejarse cuando otros los ponen contra las cuerdas".

Para evitar quedarse mucho más atrás, los operadores están intentando adaptarse.

Algunos, incluida Telefónica de España y Deutsche Telekom, abrieron sus propias incubadoras incipientes para invertir directamente en nuevas empresas que algún día podrían competir con rivales de la costa oeste.

Peter Borchers, quien dirige el incipiente programa de Deutsche Telekom, con oficinas en Berlín, Tel Aviv y Cracovia, Polonia, dijo que las inversiones ayudaron a los operadores a mantenerse al frente de nuevos desarrollos tecnológicos como los dispositivos conectados y relojes inteligentes, que de otra manera podrían pasar por alto. Las inversiones oscilan entre US$ 112.000 y US$ 335.000 por una participación de hasta un 10 por ciento en una empresa incipiente.

"Las inversiones deben ser estratégicamente relevantes para Deutsche Telekom", dijo el Borchers. "Nos ayuda a acceder a futuras innovaciones".

Sin embargo, los analistas dicen que la mayoría de los operadores no tienen un buen resultado para detectar las últimas tendencias tecnológicas. Por esa razón, algunos operadores decidieron renunciar a sus servicios en línea y juntarse con grupos existentes de tecnología. El objetivo es juntar servicios a demanda, como la música móvil o la transmisión de películas en los contratos mensuales de celular, y ambas partes recibirían un porcentaje de los ingresos adicionales.

"Si trabajan con nosotros, los operadores a menudo ven un aumento en la cantidad de datos móviles que la gente consume", dijo Clément Cézard, quien es el responsable del departamento de Desarrollo Comercial en Deezer, un servicio de música con base en París, similar a Spotify, que firmó más de 30 acuerdos con operadores de todo el mundo y actualmente tiene más de seis millones de abonados en todo el mundo.

"Se trata de crear alianzas", dijo el Cézard. "Nosotros obtenemos más usuarios y ellos pueden ofrecer a la gente acceso a música en línea".

Fuente: lanacion.com.ar

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