Ventura, víctima de un cura pedófilo

29 de noviembre de 2013 06:38

32 0

Ventura, víctima de un cura pedófilo

Alejandro Fantino quedó atónito ante la confesión de Luis Ventura anoche en "Animales sueltos" (América). No era para menos. En el curso de la charla mano a mano, a propósito de una pregunta sobre su infancia, en un momento dado, el periodista reveló que había sido abusado por un cura de su colegio cuando cursaba primer grado. Luego, relató los detalles de aquella escena que, sostuvo, nunca hasta ayer le había contado a nadie. A pesar de su reconocida habilidad como entrevistador, Fantino se sintió descolocado. Cuando menos lo esperaba, sentado frente a él — vaya uno a saber por qué vueltas de la memoria dolorida de la infancia— Ventura decidió sacarse de sus hombros una mochila muy pesada. Invitado a evocar su niñez por un Fantino que esperaba escuchar anécdotas de juegos infantiles y travesuras de escolares, Luis Ventura se puso a pensar en voz alta: "¿Por qué no contarlo?", se preguntó frente a la cámara.

Y lo contó. Así empezó diciendo: "El primer grado fue un año conmovedor porque fue un año de desarraigo de mi familia, porque yo tenía doble escolaridad y me quedaba medio pupilo en el colegio. Me sentía lejos de lo que yo quería. Y en el colegio me cargaron con responsabilidades. Hubo un momento que me sacó de eje. Nunca lo conté, porque tenía miedo de que mi papá fuera a matar al cura...".

No lo contó aquel niño de seis años, pero el adulto que anoche decidió liberarse del secreto tanto tiempo guardado no había olvidado ni un detalle. "Fue un cura que tuve en primero y tercer grado —señaló—. Un día me manda al aula a buscar algo...". Todo el tiempo se le mezclaban a Ventura los verbos en presente y en pasado, como si la memoria lo llevara de a ratos de otra vez a aquella escuela y a la fragilidad de aquel crío de seis años. "Yo voy—siguió—. Y cuando estaba buscando, entra el cura. Entonces, agarra y dice: 'A ver Ventura, venga'. Había una tarima de madera. Me paré ahí. Y me entra a hacer preguntas y me entra a bajar el pantalón y después, el calzoncillito que yo tenía. Me sentí paralizado frente al pudor y la vergüenza que me daba estar desnudo frente a otra persona. En determinado momento, él, con su boca, me toma el pitito... Y debe haber pasado algo o vino alguien o yo lo asusté por los nervios...".

Fantino reaccionó igual que muchos de sus televidentes, a juzgar por lo que de inmediato se comentaba en Twitter. Reaccionó con bronca, con impotencia, con el impulso de salir a defender retrospectivamente a aquel niño abusado. Calificó a aquel cura de pedófilo, de abusador, de perverso. Entonces, se vivió otro momento que nos dejó a todos helados. Luis Ventura no se plegó al rosario de adjetivos que Fantino y nosotros le adjudicábamos al cura. En cambio, declaró: "Cuando entraba el tipo, me daba una cosa de vergüenza. Nunca se lo conté a nadie. Pero me pasó. Y debo decir que salvo eso, no tuve otro incidente con él. Y que fue un gran maestro para mí. El tipo fue un gran maestro".

"Fue un gran maestro", dijo. Sí, "fue un gran maestro para mí", dijo Ventura. Yo lo escuchaba aún enfurecida contra la perversión del cura, y me sentí perdida. Recurrí a Twitter para que alguno entre tantos que tuiteaban sobre "Animales sueltos" me ayudara a orientarme. "¿Soy la única que piensa que @fantinofantino tiene razón cuando dice que lo que está describiendo Luis Ventura fue un abuso?", pregunté. Me llovieron respuestas que confirmaban lo evidente: lo que padeció Luis Ventura aquella vez en la primaria se llama abuso y solamente abuso.

Seguí leyendo tuits, que iban apareciendo como una catarata. Muchos, muchísimos, se mostraban perplejos por la frase "fue un gran maestro" con la que Luis Ventura evocó anoche al cura que Fantino y nosotros calificamos como lo que en verdad ha sido: un pedófilo. Me detuve a pensar: ¿No será acaso que el daño provocado por un abusador a un niño se prolonga en el tiempo al punto de impedirle rebelarse contra él incluso en la adultez?

Quizás, quien terminó su relato asegurando que "el tipo fue un gran maestro" no haya sido Ventura, el de la tele, sino Luisito, el chico de seis años, aterrado. Tal vez por eso, a contra corriente de lo que le dictaba la planilla del rating, Fantino dejó de preguntarle sobre el tema. Y Ventura volvió al presente en un instante para hablar de Los Tekis, de su próximo libro, de un partido de tenis, de su programa "Secretos verdaderos". Es decir, de la vida que armó mientras cargaba el peso de su propio secreto verdadero. Anoche, la mochila del silencio la dejó en la televisión. Intuyo que hoy ha de sentirse más liviano. Ojalá que así sea.

Fuente: clarin.com

A la página de categoría

Loading...