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Macri se salió del libreto y volvió a confrontar con Cristina

2 de marzo de 2017 03:00
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El furcio de Macri en la cena de gala con los reyes de España

La lectura del discurso y el tono descontracturado no impidió que Mauricio Macri por momentos se desatara y levantara la voz en los tramos en los que apuntó contra Cristina Kirchner, sin nombrarla. En un momento golpeó el puño derecho contra el estrado y Gabriela Michetti lo tomó del brazo. La intención de acotar las referencias a la herencia encontró su límite en el propio Presidente: en el discurso en parte estaba previsto, pero en esos pasajes Macri se salió del libreto, acaso influido por el ambiente con una mitad del recinto que lo cuestionaba y la otra que le festejaba más las críticas al pasado que el repaso de la gestión y los anuncios. Quizá sea un adelanto de la campaña que arranca: aun con el objetivo de mostrar resultados e indicios de recuperación, por el momento la confrontación con la ex Presidenta aparece como lo más potente para el macrismo en términos electorales.

"Repito: después de una década de despilfarro y corrupción empezamos a normalizar el sector energético", retomó Macri el discurso que se había interrumpido por los aplausos e hizo otra pausa, con una sonrisa, para dar lugar a una ovación con los ministros y legisladores de Cambiemos de pie, y una de las pocas veces que sonó el "sí, se puede". Entre los funcionarios cercanos al Presidente se mostraron satisfechos con su paso por el Congreso. "Me gustó más escucharlo que como estaba escrito. Leyó mejor que nunca, pausado, fue mejorando mucho en eso. Y metió cosas suyas, al final y cuando se enojó. No era la idea, pero es legítimo. Es molesto tener a esos tipos que fueron corruptos gritándote", dijo a modo de justificación uno de los encargados de preparar el discurso. Tampoco estaba preparada la frase sobre Roberto Baradel ("no creo que necesite que nadie lo cuide"), que derivó en una denuncia penal del sindicalista.

"Se salió del libreto pero no demasiado, por momentos trató de transmitir garra. Empezó un poco nervioso, al principio él también le agarró la mano a Michetti como para aflojar la tensión", contó un integrante del Gabinete. Habló una hora clavada: intentaron que fuera más corto ("porque no queremos joder a la gente"), pero al final consideraron que no había margen para acortarlo. Liderado por Marcos Peña, un equipo integrado por Julieta Herrero, Fernando Santillán, Alejandro Rozitchner y Daniela Brocco elaboró en un "ida y vuelta permanente" con el Presidente y referentes de los ministerios el discurso que fue pulido y corregido hasta último momento.

Los momentos de confrontación tuvieron su contrapartida previsible con el tono moderado y la búsqueda de las apelaciones emotivas: "Los chicos tienen la imaginación más pura, el corazón más honesto, la mirada más profunda y la confianza más plena", "las emociones son lo más real que tenemos", "la convicción por el cambio se halla en el corazón de todos los argentinos". Peña eligió remarcar ese costado del mensaje: "Fue un discurso lleno de esperanza, de mucho corazón, de mucha fuerza". La intención de mostrar un contraste entre la "verdad y el relato" también fue celebrado en el macrismo. "Tenemos un Presidente con mucha pasión por la Argentina, que sabe que tiene problemas pero que también tienen solución", marcó el senador Federico Pinedo. "No convocó a la gesta interplanetaria sino a resolver problemas concretos", coincidió el diputado Pablo Tonelli.

Sobre la insistencia en machacar sobre la herencia, pese a la opinión contraria de Jaime Durán Barba y el mantra de transmitir "cercanía, positividad y futuro", en la Casa Rosada lo consideraron "necesario" para dar cuenta de la demora en la recuperación de la economía y amortiguar otros reclamos. "Salió así. Tenemos claro que nuestra referencia es lo que queremos hacer, pero es inevitable. Es un tránsito lento, como dice la publicidad", argumentó uno de los redactores. "El Presidente rindió cuentas sobre las transformaciones que inició el Gobierno para el desarrollo y recordó en la medida justa lo mal que encontró al país", defendió la recurrencia a la herencia Paula Bertol, secretaria de Relaciones Parlamentarias. La conveniencia de polarizar con el kirchnerismo volvió a dirigir la mirada hacia el pasado.

Fuente: clarin.com

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