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Mariano Recalde: “Los porteños no están cautivos del PRO”

29 de marzo de 2015 14:10
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Mariano Recalde: “Los porteños no están cautivos del PRO”

El joven candidato a jefe de Gobierno, favorito de Cristina Kirchner, opina que su gestión en Aerolíneas es la carta de presentación para ganar el voto no derechista.

Mira una y otra vez, sin cortar el hilo de la conversación, la pantalla que le mar­ca a cada hora el índice de pun­tualidad de los vuelos de Aero­líneas Argentinas. Cada tanto, también pispea otra pantalla de led gigante: un mapamundi en el que se ven los aviones de la em­presa que están, en ese momen­to, en el aire. Aunque ya es oficial­mente el precandidato a jefe de Gobierno porteño mimado por la Casa Rosada, a Mariano Recalde le cuesta no hablar de Aerolíneas, la empresa de la que es presiden­te desde 2009. “Estaba en terapia intensiva, en estado vegetativo, y hoy está vivita y volando”, dice, entre risas, en alusión a las dificul­tades que atravesó en los últimos años. Ahora tendrá que redoblar el esfuerzo para impulsar su can­didatura en una campaña que ya está en marcha.

En Buenos Aires se eligió el primer diputado socialista de América Latina, es la ciudad del 17 de Octubre, de la ronda de las Madres, del 19 y 20 de di­ciembre. ¿Por qué gana la dere­cha desde hace 10 años? ¿Cómo se hace para ganarle al PRO?

Hay que mostrar una propuesta superadora. Generar la confian­za en que podemos ser mejores gestionando para vivir en una ciu­dad más cómoda y más inclusiva. No creo que el electorado se haya derechizado y tampoco que esté cautivo del PRO ni de ningún par­tido político. Es un electorado ma­duro, que va eligiendo. Como en la última elección votó mayorita­riamente al PRO, en 2011 Cristina sacó más votos que todos. Si ella pudo, nuestro camino es parecer­nos cada vez más a ella. No es fácil, pero ése es nuestro trabajo.

Puede que haya algo de eso, pero fundamentalmente el problema actual que enfrentamos en las grandes ciudades es la enorme in­fluencia que tienen los medios de comunicación.

Con la democratización de los medios y una buena campaña que pueda superar el cerco me­diático. La gente está más atenta, investiga un poco más, analiza las distintas campanas. Durante todo el año están con el pajarito que te pica la cabeza y te dice que so­mos malos, feos, sucios, gestiona­mos mal, que perdemos (en Aero­líneas) dos millones de dólares por día. Todas mentiras, que terminan generando cierto sentido común.

La fortaleza de mi candidatura es la gestión de Aerolíneas, a pesar de lo que dicen los medios. He­mos logrado superar toda la mala prensa, toda la campaña que tuvi­mos en contra. Los hechos se im­pusieron sobre el relato de Clarín.

Era una ciudad superavitaria cuan­do asumió Macri. Au­mentó los impuestos y tomó deuda. Así y todo, tenemos dé­ficit. Del PRO es in­eficiente administrando. Además hay una cuestión política. Bue­nos Aires es la ciudad más rica del país, con más presupuesto por habitante. Se ha hecho muy poco para cambiar situaciones social­mente injustas. No puede ser que haya cinco mil pibes que no ten­gan vacantes en la escuela públi­ca. No puede haber ni uno solo. Demuestra algo más que inefi­ciencia: hay despreocupación. So­bre todo porque la mayoría de las vacantes faltan en el sur.

Otro eje central de nuestra pro­puesta es tener una política de vi­vienda. Casi el 10% de la pobla­ción vive en villas y asentamientos, sin servicios, sin las condiciones mínimas de dignidad. Nosotros vamos a urbanizar toda la ciu­dad. Hay que darles una solución a quienes tienen dificultades para alquilar. Vemos a menudo medi­das efectistas, como “Alquilar se puede”. En realidad, alquilar no se puede. Los requisitos, los mon­tos e ingresos… es para pocos. Cada vez hay más gente con pro­blemas con las garantías, los pre­cios, el abuso de las inmobiliarias. Y ni hablar de un plan para que cada vez más personas puedan llegar a la primera casa. El gobier­no nacional sí lo viene haciendo con más de 90 mil créditos Pro­crear. Es un plan enorme, que la Ciudad no acompaña.

Son dos modelos opuestos. El go­bierno nacional invierte, mejora y transporta a más gente. El gobier­no porteño, en cambio, gestio­na un subte que no avanza y que deja al 20% de los pasajeros aba­jo por el aumento del precio del pa­saje. Ésta es una Ciudad en la que hay cada vez más autos y donde se mueven cada vez más personas porque vivimos en un país que tie­ne cada vez más trabajo y más po­der adquisitivo. Entonces es necesa­rio más transporte, más Metrobús. Y hay más autos porque cada vez más argentinos pueden comprar­se uno. Son problemas nuevos, que esperemos no los tenga que solu­cionar Macri (si llega a ser presiden­te) porque los solucionaría hacien­do que menos gente trabaje, que menos gente tenga auto. La paz de los cementerios.

¿Cuál es el principal desafío del Frente para la Victoria en estas elecciones?

Nuestra meta es tratar de igualar a Cristina, no sólo en votos sino en capacidad de gestión, convic­ciones, popularidad. Y, por su­puesto, convencer a la mayor cantidad de porteños. Nosotros tenemos que mostrar que el FpV es una fuerza políticamente ho­nesta, no sólo por lo transparen­te, sino porque propone lo que piensa y dice lo que va hacer. No nos escondemos, ni nos camufla­mos juntándonos con gente por una cuestión electoral. Todos los precandidatos del FpV comparti­mos eso y le llevamos la tranquili­dad a quien nos vote que va saber a quién está eligiendo.

Ya no hay más antiperonismo… o está reducido a un sector muy mi­noritario, ésos que tocan las cace­rolas cada tanto. La gran mayo­ría elige opciones en función de otros valores. No me parece que haya un antiperonismo rabioso.

Déficit fiscal, impuestos más ca­ros. Una ciudad con una policía mal gestionada, edificada sobre la base de personas con muy ma­los antecedentes y que tiene, en su forma de actuar, un compo­nente violento siempre presente. Los casos del Borda, el Indoameri­cano y, ahora, en la incorporación de pistolas eléctricas, sin protoco­lo. Es poner una navaja en manos de unos monos.

No estoy de acuerdo con el uso de la violencia en general. La policía tiene que estar para prevenir, or­denar y, en todo caso, cuando hay algún desmán, no usar las armas. Lo ha demostrado la Prefectura, que cada vez que le tocó desalo­jar algún corte lo hizo sin violen­cia. No hay que pegarle a nadie y mucho menos matar.

La elección va a estar polarizada. La gente va a elegir entre la dere­cha, el proyecto neoliberal del PRO y Martín Lousteau, o va a votar en contra de eso, es decir, nosotros.

¿Cómo evalúa la situación de Lousteau después del acuerdo entre Macri y Carrió?

Lo veo en una posición incómoda. Lousteau es exponente y variante de una expresión de la derecha. Su partido va a participar junto a Macri de las PASO. Es un candida­to poco previsible: ¿qué va a hacer si gana? ¿Va a seguir la línea de Macri? ¿Va a proponer otra cosa? No sabemos.

Muchos analistas dicen que en estas elecciones se va a pon­derar lo hecho en cada ges­tión, ¿cuál es el principal ca­pital que tiene para mostrar desde Aerolíneas?

Es una gestión ordenada, plani­ficada y con resultados. Es trans­parente, quizá la más transparente de todas. Fuimos auditados per­manentemente por los organismos pertinentes, los medios y la oposi­ción. Tenemos toda la flota reno­vada. Pasamos de tener 26 aviones operativos a 71. Mejoramos la re­gularidad, la puntualidad y el ser­vicio. Esta mejora en la cantidad y calidad del servicio se tradujo en que hoy vendamos 10 millones de pasajes por año. Acá los pasajeros no tienen ideología, orientación política: elijen lo que más le con­viene. Si hoy tenemos 10 millones de pasajeros es porque Aerolíneas anda mejor. Son datos de gestión pura. Aerolíneas es una empre­sa con muchísimas complejidades, con proveedores de todo tipo, so­cios estratégicos, sindicatos fuer­tes, clientes y la competencia. Eso te abre un panorama y he apren­dido muchísimo. Hoy está vivita y volando (risas).

Es una privatización con otro nom­bre. Cuando uno dice que lo va a concesionar, ¿a quién? A un priva­do. No tengo la menor duda de que le encantaría volver a privati­zarla. Ahora morigeró su discur­so y camufla las palabras porque sabe, por las encuestas, que la ma­yoría apoya esta gestión y aprueba que el Estado haya recuperado el control de Aerolíneas Argentinas.

El día que se anunció que sería precandidato a jefe de Gobier­no, se activó una causa judi­cial por un avión reparado en Brasil que supuestamente po­dría haberse reparado acá. ¿Le preocupan esos movimientos en la Justicia?

No, ya no me preocupan. Son muy obvios. Reeditaron una cau­sa en la que la Justicia ya había dicho que no había nada. Es un invento de un sindicalista oposi­tor (se refiere a Ricardo Cirielli). ¿Quién levanta y reflota la denun­cia? En primera instancia lo hace Guillermo Marijuán y lo sostie­ne en segunda instancia Germán Moldes. Casualmente dos de los fiscales que impulsaron la marcha del 18F. Muy obvio. Son dos re­presentantes del partido judicial, que se dedican a hacer política en la Justicia. Es una práctica habi­tual y ya estamos acostumbrados. Al principio me preocupaba más, pero pienso que la gente ahora se da cuenta.

Tengo como siete (risas). No ten­go preferencia por ninguno. El día en que se presenten las precandi­daturas empezaré a pensar y deci­diré en las PASO.

Fuente: diarioz.com.ar

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