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Mendoza, en la encrucijada por autofinanciarse

14 de abril de 2015 13:48
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Mendoza, en la encrucijada por autofinanciarse

A ocho meses de levantarse del sillón de San Martín, y si es que no sólo pretende ser recordado por la "cicatrización" de El Pozo, Francisco Pérez (PJ) deberá ser audaz al timonear el barco provincial para que, averiado como está, no termine por hundirse.

Los datos oficiales de la ejecución presupuestaria 2014 dan cuenta que, del total de los egresos -28.859,31 millones de pesos acumulado-, sólo 946,58 millones de pesos fueron destinados a obra pública mientras que 16.271,56 millones de pesos se gastaron en personal.

Para mayor claridad: del 100 por ciento de los gastos, un 3 por ciento se tradujo en trabajos de infraestructura en general e inversiones de largo plazo; en tanto, un 56 por ciento se destinó al bolsillo de los empleados estatales.

La comparación es elocuente por sí misma y más aún si se verifica que la tendencia de volcar mayor cantidad de dinero a gastos corrientes (de la "diaria") que a erogaciones de capital (obras que trasciendan el ejercicio en curso) ha sido la constante de los últimos años de gestión justicialista.

Criticable o no, hasta aquí se evidencia una forma de gestionar el dinero que es de todos los mendocinos (recursos provinciales –tributarios y no tributarios como las regalías- y los que provienen de la Nación –por coparticipación federal, entre otros-).

Criticable o no, hasta aquí se evidencia una forma de gestionar el dinero que es de todos los mendocinos (recursos provinciales –tributarios y no tributarios como las regalías- y los que provienen de la Nación –por coparticipación federal, entre otros-).

Por supuesto, hay factores coyunturales (socio-político-económicos internacionales y nacionales) que profundizaron el perjuicio financiero que atraviesa la provincia: desde el fallo adverso de Thomas Griesa en la batalla judicial de nuestro país contra los fondos buitre; pasando por una Ley de Coparticipación Federal que, en los hechos, se olvida del federalismo; hasta un reñido proceso electoral que demostró que 12 jefes territoriales pueden más que un gobernador y que éste puede menos que una presidenta.

Comparativo anual sobre cómo ha disminuido el porcentaje de recursos destinado a obra pública en relación con los egresos totales. Fuente: Comisión de Hacienda del Senado provincial.

-Gobierno: los ministros Juan Antonio Gantus (Hacienda), Rolando Baldasso (Infraestructura) y Marcelo Costa (ex ministro de Hacienda ahora a cargo de Agroindustria) coincidieron en que hay un “contexto” complicado y que no es posible comparar Mendoza con San Luis (donde se destina un 48 por ciento del presupuesto total a inversiones públicas) ya que esta última recibe más coparticipación federal. En medio de la tormenta, propusieron salir de la encrucijada con un banco provincial, fideicomisos y, siguiendo con la metáfora naval, la esperanza de que todo termine viento en popa.

-Oposición: surfeando la corriente contraria, Laura Montero, senadora nacional y precandidata a la vicegobernación por el frente Cambia Mendoza, opinó que la salida está en la causa del problema: de administrar correctamente los recursos nada de esto estaría ocurriendo. En el mismo sentido, Sergio Moralejo (UCR), senador provincial y vicepresidente de la Comisión de Hacienda, subrayó la necesidad de “ordenar el Estado y las cuentas públicas priorizando dos ejes de gestión: infraestructura e independencia energética”.

-Economistas: de un lado, el economista y ex ministro de Producción de Celso Jaque, Raúl Mercau, puso el acento en recuperar la capacidad de ahorro del Estado. Opinó que el modelo keynesiano, basado en el consumo, es provechoso pero tiene su límite. Del otro, enfrentado a la “ingeniería keynesiana”, Daniel Garro, director de Value International Group, enfatizó: “El mecanismo más eficiente, siempre, es entregar la obra y explotación posterior a un privado. Esto asegurará que no se hagan obras que no generen valor o riqueza y que el famoso ‘corte de cinta’ tenga el menor costo de oportunidad posible”.

-Consultores: Leonardo González Luque, miembro de la Fundación Ideal, se refirió a la necesidad de “eficientizar la utilización de los recursos” mientras que, Jorge Day, de la Fundación Mediterránea, evaluó el agotamiento de las tradicionales vías para recuperar el financiamiento estatal; a saber: aumento de la recaudación impositiva; disminución de los gastos y acceso al endeudamiento.

-Modelo puntano: el 48 por ciento del total del presupuesto de San Luis 2015, $12.065.825.578, se destina a inversiones públicas y, para muestra, valga el listado de obras realizadas de diciembre de 2011 a la fecha del Ministerio de Hacienda y Obras Públicas de la provincia vecina: 13.000 viviendas; 1187 kilómetros de acueductos; 44 plantas potabilizadoras; 4 diques; 128 obras de reparación y mantenimiento de acueductos y plantas potabilizadoras; 33 kilómetros de autopista, totalizando 885 Km en toda la Provincia; 2690 cuadras de pavimento; 1870 Kilómetros de líneas de media y baja tensión; 148 kilómetros de líneas de alta tensión; 1000 kilómetros de fibra óptica; 224 kilómetros de gasoductos; 186 playones deportivos en escuelas; 8 hospitales nuevos más 11 ampliaciones y refacciones; 14 comisarías y subcomisarías; 1 complejo penitenciario; 1 Centro Deportivo de Alto Rendimiento; además de obras para la educación, que incluyen 8 escuelas, 26 ampliaciones de escuelas y obras de mantenimiento y refacción en todas las escuelas que lo ameriten.

Gantus: “La Argentina siempre ha tenido una predisposición a valorar la variable de consumo y siempre ha sido retraída al ahorro. Es parte de la idiosincrasia. Desde nuestro punto de vista, lo que menos trataríamos es ajustar”. Reconoció que Mendoza necesita 1.500 millones de pesos para regularizar la situación con todos los acreedores del Estado: "Es una cifra considerable y difícil de conseguir porque requiere autorización legislativa y gestiones en el Ministerio de Economía de la Nación. Por ello, mientras tanto, llevamos un control sobre el gasto y seguimos el comportamiento de los recursos provinciales".

Baldasso: “Más que desorden de las cuentas públicas, el problema es que financieramente no te dan los recursos. Sin embargo, la obra pública no está parada en Mendoza. Creo que, como mínimo, hay que buscar 800 millones de fondos a través de fideicomisos o aportes de capital del sistema financiero local; el resto se cubre con los fondos específicos de soja y afectados”.

Costa: “Para mí las alternativas para recuperar la capacidad de financiamiento siguen siendo: reflotar el Banco provincial porque es necesario tener una herramienta financiera con destino exclusivo para la obra pública. La otra es buscar financiamiento a través de un fideicomiso con la pata privada, estatal y unos cuatro o cinco bancos. Todo esto tiene que ver con una decisión política. Por último, comparar a Mendoza con San Luis es como comparar a dos hermanos en donde uno se ha podido comprar una casa y un auto y el otro no. Es porque el primero tiene un mayor sueldo que el otro".

Montero: “Para recuperar la capacidad de financiamiento, primero hay que recuperar la autonomía política de la provincia para reclamar a la Nación lo que le corresponde. A propósito, la Ley de Coparticipación Federal no se cumple como debiera. Mendoza ha sido una provincia humillada por el Gobierno nacional porque no ha tenido la fortaleza de pararse de frente. Luego, hay que bajar el índice inflacionario que para la Nación es el mejor socio mientras que es enemigo de la provincia sobre todo cuando hay que negociar los salarios de los trabajadores. En suma, hay que seguir las tres reglas básicas de una buena administración: planificar, presupuestar en base a ello y ejecutar decentemente sin olvidar, claro está, el control riguroso. Mendoza, en el último tiempo, gastó más de lo que tenía y perdió credibilidad en términos de cumplimiento. En 2007 dejamos un Presupuesto con un 14 por ciento de recursos destinados a la obra pública; hoy, se destina sólo el 3 por ciento”.

Moralejo: “Hay que trabajar por un Estado ordenado en sus cuentas públicas. De ese modo, habrá más capacidad de pago para tomar créditos. En cambio, si el 60 por ciento del Presupuesto se destina al gasto de personal y a gastos corrientes, claramente, no vas a poder desarrollarte en relación a los dos ejes de gestión más importantes: infraestructura e independencia energética”

Mercau: para el economista y ex funcionario del gobierno de Jaque, lo fundamental, en un contexto en donde las fuentes de financiamiento han disminuido, es recuperar la capacidad de ahorro. Salida que –reconoció- tiene sus limitaciones en un modelo keynesiano que impulsó el consumo para salir de la crisis. “Se puede pensar en bancos de proyectos públicos que tengan requisitos de priorización con criterios de razonabilidad económica y productiva. Uno puede, además, promover un mayor desarrollo del mercado de capitales. Hoy, la bolsa de Mendoza ha dejado de operar, está dividido el mercado nacional en dos bloques, el de Capital Federal y el de Rosario, a través del cual operamos nosotros. Otra cosa que puede hacerse es profundizar herramientas como las que existen, a través de los fondos de garantía recíproca como Cuyo Aval”. Y, más allá de las salidas que se puedan optarse, concluyó: “El problema de la obra pública es un tema de captar ahorros a mediano y largo plazo”.

Garro: para el economista que se ubica lejos de lo que llamó “ingeniería keynesiana” el Estado no tiene que hacer obra pública a menos que garantice la generación de riqueza. “Para ello, el flujo de fondos futuros de esa obra debe superar a su costo de oportunidad; de lo contrario, es tirar recursos. Además, debe poder generar suficiente riqueza para que luego el Estado recupere el recurso gastado, ya sea a los acreedores si emitió deuda para tal fin o a los contribuyentes si se destinó dinero de impuestos para ello. Lo segundo, dado lo anterior, no es tanto la cantidad sino la calidad en términos de generación de valor y riqueza futura porque si lo que se busca es generar mano de obra a la ‘keynesiana’ no hace falta estudiar qué obra hacer basta con contratar gente que haga pozos y los vuelva a tapar".

González Luque de la Fundación Ideal: “En las causas del problema están las soluciones. Actualmente, el Estado malgasta entre 500 y 600 millones de pesos en el área de Salud por comprar caro. De ahí que hay que deba eficientizar los recursos que posee. En segundo lugar, dinamizar la actividad económica para generar recursos. En tercero, pelear por un mejor federalismo: con obtener un poco más de coparticipación primaria más una mejora en la liquidación de regalías podría cubrir mil millones de pesos para salir del déficit en el que entró el año pasado”.

Day de la Fundación Mediterránea: para el economista las tres alternativas tradicionales destinadas a recuperar la capacidad de financiamiento están agotadas: “Aumentar la recaudación parece imposible cuando la presión impositiva está al tope. Bajar los gastos también parece complicado. Se gasta poco en obra pública y la planta de personal no puede reducirse porque tiene estabilidad. Lo que habría que hacer aquí es que los salarios no le ganen a la inflación pero tendrían un importante conflicto en puerta. El tercer camino, conseguir endeudamiento no es fácil por el nivel de incertidumbre que hay, incluso a nivel nacional, nadie sabe qué va a pasar. En tanto, en el mediano plazo hay que revisar el gasto público: dejar de aumentar la planta de personal y, al mismo tiempo, buscar la manera de fomentar la actividad económica”.

La única certeza es que Mendoza está (una vez más) en una encrucijada para autofinanciarse y, como siempre ocurre, las responsabilidades son compartidas.

Bajo este panorama, la gestión que suceda a Pérez (del color político que sea) deberá timonear con mapa en mano para rescatar las arcas públicas del naufragio.

Fuente: mdzol.com

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