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"Mis hijos son mi vida"

14 de diciembre de 2013 05:59
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"Mis hijos son mi vida"

Hubo un break en el medio. Lo cuento desde fin de enero. En julio fue un año. Pero estuvimos desde noviembre hasta principios de febrero con una pausa de tres meses. Volvimos en enero.

Se concretó hace menos de un año, pero desde hace tres años lo vengo desarrollando con mi socia. Tiene un período de gestación mayor que el de un bebé.

No soy tan prolija. Se trató más de una suerte de indagación. Trabajé mucho tiempo como modelo, estudié psicología, quedé embarazada de mi tercera hija, y con dos chicos y una bebé se me hacía difícil estudiar. Después me di cuenta que no podía estar sin hacer nada. Estudie teatro con Julio Chávez cinco años. Pero necesitaba tener independencia económica y esto siempre me gustó. Empezamos a desarrollarlo desde la realidad y la necesidad. En este laburo siempre estás esperando que te llamen, que les gustes como modelo o actriz. Yo necesitaba algo concreto. Me da un control sobre mi vida, empiezo a valorar mucho los horarios. En la separación, el emprendimiento me acompañó, tener algo mío, trabajarlo con una amiga.

Soy una buscadora. El comportamiento humano me parece muy interesante. Lo podés estudiar desde la psicología o desde la actuación. Es lo que más me gusta. Mi realidad es que tengo tres hijos, estoy embarazada, tengo una empresa y mi vida diaria me requiere mucho. A veces hay que elegir y hay momentos para aprovechar, que te sorprenden y está bueno no dejar pasar eso.

Sí, vivo con mis hijos y voy a seguir viviendo con ellos. Me voy a mudar al mismo edificio que vive Marcelo, pero a otro departamento.

Mía. Al venir de una relación de tantos años y separarme, empecé a encontrar nuevamente mis espacios y los que comparto con mis hijos. Siempre están conmigo. La mayor parte del tiempo. Y ese espacio tiene mucho valor hoy para mí. Cuando apareció el embarazo, quería preservar todo: la maternidad, mis hijos, la pareja, la individualidad de él, todo. Surgió esta posibilidad. La planteé y fue bienvenida. Hace menos de un año que pasó todo. El viene de dos matrimonios, yo vengo de otro. Y está bueno aprender de lo vivido. No sé si esta forma es buena, pero es algo nuevo. No todo el mundo tiene que hacer algo así. Quisimos encontrar la forma de estar juntos sin pegotearnos. Yo soy muy nómade, desde chiquita mis padres se mudaban todo el tiempo, así que ni siquiera me arraigué a los hogares. Igual trato de que mis hijos tengan una vida estable.

Ya lo encontramos. Estoy casi de cinco meses. Lo decidimos con la noticia del embarazo. Decidimos y ejecutamos. Tuvimos suerte.

En febrero, quiero hacerlo antes de que los chicos empiecen el colegio. Una mudanza es un estrés. Lo peor fue venir de Pilar, pero me sentía un poco sola allá. Está bueno estar cerca del colegio de los chicos. No me gusta que les pase algo o me llamen porque uno tiene fiebre y que me agarre tránsito a Pilar. Ahora estoy acá. La distancia antes me frenaba un poco en lo laboral. No tengo a nadie allá con quien contar. Me dio la posibilidad de moverme más y estar cerca.

Ahora no. Al principio tuve sueño, náuseas. Es el cuarto, ya no le doy mucho protagonismo al embarazo.

No. Ya estaba. No es la primera vez que me pasa. Yo me cuido y la vida me sorprende. Tengo un amplio poder de adaptabilidad. Los hijos siempre son una bendición, pero no me gusta ni mentir ni mentirme. No es algo que estaba dentro de nuestros planes.

Sí. Pero cuando tenés un hijo te das cuenta que tu vida no existía sin él. Es fuerte, poco tiempo de relación. Hacía seis meses que estábamos juntos.

¿Por qué cuando se los ve juntos parece que están juntos hace mucho más tiempo?

Sentimos mucha confianza desde un lugar del alma. Como lo que te pasa con amigos, familiaridad. Siento que nos conocemos de hace tiempo.

Sí, puede ser. Yo lo acompaño bastante. El tiene 4 hijos y yo tengo 3, van a ser 8 chicos con la llegada de Lorenzo.

Sí, fue difícil y sigue siendo. A veces no es la idea que intervengan terceros, abogados, pero es necesario. Lo más importante son los hijos. Hay abogados porque se hizo difícil el diálogo y creo que con el tiempo eso va a ceder.

Mucho. Escuché inventos de todo tipo y una vez respondí por Twitter para aclarar y fue aún peor lo que se vino después. Decidí no escuchar ni ver nada más. Es todo ficción, me di cuenta de que si pueden inventar así sobre mí, lo hacen también otras veces. No veo ni escucho para que no me afecte y porque no les creo más.

Con Marcelo empezamos a salir seis meses después del divorcio. Estuve sola un tiempo. Sola, sola, es algo que se dice (risas). Estuve 14 años con la misma persona en una misma planicie, que tiene que ver con la vida en pareja. No es que yo vivo la vida loca.

Obvio. Crecí mucho con Sebastián. Y seguramente a él le pasó algo importante conmigo. Yo agradezco mis relaciones, no reclamo. Me cuesta pensar negativamente en los vínculos. Cuando te separás, estás enojado, pero después se pasa.

Cuando me estaba separando hice terapia. La peleé estando adentro. Cuando estuve, lo hice al 100%.

No, soy re compleja. Es mi cabecita. Soy mujer, muy femenina, con todo lo que eso implica.

Sí. Siento un renacimiento cuando llega un hijo. Es un renacer. Me siento poderosa. Pero hay que aprender a no aferrarse a nada para completarse, ni a un embarazo, ni a una pareja, ni a nada.

Sí. Nos casamos con hijos nosotros. Había mucho amor y cuando pasamos por alguna crisis creímos que estaba bueno darle una vuelta a la pareja. Amé al papá de mis hijos y me casé súper enamorada. Habíamos pasado por un montón de situaciones y queríamos seguir apostando.

No creo. No quiero decir que no porque tampoco quería otro bebé y acá estamos. ¿Con qué fin lo haría? No me cierra mucho la seguridad externa de un papel. El compromiso es del momento, después se terminó. ¿Cuánto dura? La fiesta. Estoy por ser mamá. Mi hijo más grande empieza el secundario. Va a nacer otro varón. Tengo dos nenas en el medio. Mis hijos son mi vida.

Me llamó la atención cómo te recibieron las ex. Fue una especie de bienvenida.

Hay muy buena onda. Son un amor. Fue natural. Ellas deben tener resueltas sus separaciones y tienen una excelente relación con el papá de sus hijos.

Las chicas más grandes ya tienen voz y voto propio, pero la mamá es divina. A Paula la conocía muy poquito, es divina, fuera de serie. Si le caés mal, es raro... (risas). La verdad es que han hecho un buen trabajo como padres. El vínculo, la comunicación, es algo que no se da hoy en día.

A mí me seduce la figura del padre presente. Es lindo de ver. A él le gustan los chicos, le encantan.

Yo lo conocí así. Esa es su vida. No fue fácil al principio porque la relación no arrancaba, pero no creo que haya sido el trabajo. A él no le gusta el conflicto, no ayudó el conflicto.

Sí. Es gracioso. Le gusta divertirse. Nosotros nos divertimos como pareja. Y eso está bueno. Yo me río todo el tiempo de mí. Y él se ríe de sus cosas.

Me gustaría ser un poquito más liviana con el día a día. Nuestra cabeza es como una cartera donde todo está revuelto y hay muchas cosas. El hombre tiene su maletín con cada cosa en su lugar.

(Piensa). En análisis, con amigas, lloro de emoción, de alegría. Lloro más por eso que por una angustia.

Muy bien. Dante está harto de vivir con mujeres, ven bien a la mamá y contenta. Yo los protegí, pero sintieron los coletazos y hoy ven una situación más próspera. Más allá de lo que dure y sea. Es una situación linda. No es lo que escuchaban el año pasado. No era un capricho lo que yo estaba viviendo, era y es algo del corazón. Ellos están contentos. Todo es un laburo diario. Va queriendo.

En abril, después del 20. El 25 o 26. El nombre lo elegí yo. Te lo juro por mis hijos. Cuando viajamos a Italia estaba muy presente: un barco, un nombre de una calle... Ni sabía que estaba embarazada. Fue todo muy fuerte. Y para él también. Pero le encanta, está feliz. Le genera mucha ternura, a su edad.

No lo sé. Con las parejas es difícil, el día a día, el trabajo de los dos, las horas fuera de la casa. Se generan distancias y eso juega en contra, no sé si hay fecha de vencimiento. Es un misterio, pero también es la gracia de no saber.

Fuente: clarin.com

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