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Morón se recibió de verdugo de equipos de Primera y lo espera River en semis

24 de octubre de 2017 02:48
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Dybala insulta luego de ser reemplazado.

"Verdugo", "Pesadilla", "Especialista". Todos esos adjetivos pueden caberle a Deportivo Morón en la actual Copa Argentina cuando se habla de su accionar frente a los equipos de Primera División. Los de la B Nacional lo hicieron de nuevo: derrotaron a Olimpo de Bahía Blanca por 1 a 0 en el estadio de Lanús y serán rivales de River en semifinales. Antes, el Gallo había dejado atrás a Patronato, San Lorenzo y Unión.

A los 9' del complemento los del Ascenso sacaron la ventaja definitiva tras aprovechar un error de Adrián Gabbarini. El arquero pifió el puñetazo en un centro con tanta mala suerte que la pelota tomó un efecto por el que volvió para el arco en vez de alejarse del mismo. En el retroceso del uno pareció que Emiliano Mayola lo empujó, pero no es una jugada tan clara, por lo que hay que darle la derecha a Darío Herrera que no cobró nada. Lo cierto es que la pelota le dio en la espalda a Javier Rossi y se metió para concretar el 1 a 0 final.

Acompañado por más de diez mil personas en Lanús, Morón aprovechó el estado de depresión con el que entró a la cancha Olimpo, luego de los malos resultados en la Superliga (no ganó ningún partido), donde se encuentran en zona de descenso, y que provocaron la renuncia de Mario Sciacqua. Pero el equipo de Otta, al que le cuesta generar situaciones de gol, no pudo sacar tajada de esa situación, justamente por esa falencia. Las pisadas y enganches del Rengo Díaz y los desbordes de Pichín Pardo no fueron suficientes para dejar a Rossi de cara al gol.

Ante esta coyuntura, Olimpo reaccionó. Y el remedio que le dio su nuevo entrenador, Rubén Forestello, fue poner la pelota contra el piso e intentar jugar. Se empezó a adelantar en el campo y a disputar el territorio del que Morón estaba apoderado. Y a partir de la tenencia del balón empezó a explotar las bandas con Fornari (un centro suyo fue bien rechazado por Salvá) y con Tellechea, quien se filtró a espaldas de Paredes y la tiró alta, en la más clara del primer tiempo.

Después, las acciones se emparejaron a partir de la férrea marca de Giménez y Lillo y de la firmeza de los centrales Racca y Mayola. Pero a Morón le costaba profundizar cuando tenía la pelota y exigió a Gabbarini apenas con dos tiros libres de Formica y de Díaz. Y en la única jugada elaborada que llegó a pisar el área con riesgo, Guzmán no llegó a cabecear.

Una buena alternativa parecía la pelota parada. Por ese camino llegó el desnivel. De ahí en más, el festejo tremendo de la multitud de los hinchas de Morón empujó a una nueva hazaña en la Copa Argentina. Que se venga River.

Fuente: clarin.com

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