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Mueren casi 20 personas en ataque a dos hospitales

16 de febrero de 2016 01:08
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Bombardeos aéreos destruyeron ayer dos hospitales en el norte de Siria, uno de ellos financiado por Médicos Sin Fronteras (MSF), con un saldo de casi 20 muertos y decenas de heridos, mientras que Rusia y Turquía, sin admitir responsabilidad en lo ocurrido, advirtieron que continuarán atacando desde el aire esa devastada aérea.

"Condenamos este nuevo ataque contra una estructura médica, que además parece haber sido deliberadamente dirigido contra la misma", denunció el coordinador general de MSF en Siria, Massimiliano Rebaudengo, en un comunicado difundido por la organización, que financiaba el hospital desde septiembre de 2015.

Según MSF, el hospital de la localidad de Marat Al Numan, en la provincia noroccidental de Idleb, fue golpeado ayer cuatro veces en dos ataques, en un hecho donde siete personas fallecieron y otras ocho continúan desaparecidas.

La organización médica internacional no acusó a ninguna de las fuerzas por el hecho pero demandó su pronto esclarecimiento.

Poco antes, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización opositora con sede en Londres y con una red de contactos en el país árabe, había informado que al menos 9 personas fallecieron en los ataques y decenas resultaron heridos. MSF destacó que el hospital, que contaba con 54 empleados, 30 camas, dos quirófanos, una clínica ambulatoria y un servicio de urgencias, quedó completamente destruido y dejó sin atención médica a unas 40 mil personas que viven en una zona de conflicto abierto.

No es la primera vez que un centro médico que recibe apoyo de MSF es atacado en un conflicto armado. Estados Unidos lo hizo en Afganistán, Arabia Saudita lo hace sistemáticamente en Yemen y, en el último año, se cree que Rusia lo hizo varias veces en Siria, país donde desde hace casi cinco años la guerra mató a más de 260 mil personas y forzó a más de la mitad de la población a abandonar sus casas.

La última vez que un hospital de MSF fue atacado fue en el sur de Siria el 5 de febrero, 3 personas murieron y otras 6, entre ellas una enfermera, resultaron heridas por un bombardeo contra el hospital de Tafas.

Luego que se conociera la noticia de un nuevo ataque contra un hospital apoyado por MSF, una organización internacional que siempre informa a todos los actores beligerantes de las coordenadas de sus centros médicos para evitar ser golpeado por error, otro hospital fue atacado y destruido al noreste de allí, muy cerca de la frontera con Turquía.

El Observatorio informó que un bombardeo aéreo golpeó un hospital en la localidad siria de Azaz y mató a casi 10 civiles, entre ellos tres menores y dos mujeres, una de ellas embarazada. El centro médico se especializaba en niños y mujeres.

Azaz se encuentra bajo el control del Frente del Levante, la principal coalición armada insurgente de la provincia norteña de Alepo, que incluye entre otros grupos al Frente al Nusra, la rama local de Al Qaeda, y está ubicada en el corazón de uno de los frentes de batalla más complejos.

Por un lado, el Ejército sirio, la Fuerza Aérea rusa y milicias aliadas, como la libanesa Hezbollah, bombardean desde el aire y combaten por tierra a grupos armados insurgentes islamistas y laicos, que desde hace años controlan esta zona rebelde.

Por otro lado, Estados Unidos y sus aliados internacionales y regionales bombardean desde el aire las posiciones de la milicia del Estado Islámico (EI) en la zona y también apoyan con armas, dinero y logística a muchos de los grupos insurgentes que resisten en la región al contundente avance del Ejército terroristas.:En el medio de ese fuego cruzado, las Unidades de Protección del Pueblo de los kurdos sirios oscilan en un rol ambiguo de aliado de todas las fuerzas y los grupos que pelean contra el EI, ya sea Estados Unidos, Rusia, Siria e, inclusive, el resto de las milicias opositoras locales. :Las milicias kurdas sirias se convirtieron en 2015 en la principal línea de defensa en el terreno contra el EI en el norte del país, algo que celebraron todos los enemigos del grupo extremista, pero que prendió todo tipo de alarmas en el gobierno turco, que hace poco reabrió el conflicto separatista con la guerrilla kurda turca, un grupo muy cercano a las Unidades de Protección del Pueblo, conocidas también por sus siglas YPG.

Por ese motivo, desde ya hace tres días Turquía bombardea el noroeste de Siria con el objetivo declarado de frenar el avance de las milicias kurdas.

Pese a ello, las Fuerzas de Siria Democrática, una alianza armada que incluye a milicias árabes y kurdas sirias, apoyada por Estados Unidos, avanzaron nuevamente hoy y lograron tomar el control de la población de Kafr Naya de manos de grupos opositores islamistas, que como ellos también pelean por derrocar al presidente Bashar al Assad.

Si esta coalición laica logra continuar con su ofensiva, podría llegar hasta la zona del noreste de Alepo controlada por el EI y cerrar completamente el asedio a la ciudad de Tel Refat, en manos del Frente al Nusra.

Sin embargo, no será fácil pues Turquía ya dejó en claro que no lo permitirá.

Un miliciano del Estado Islámico (EI) estrelló ayer un auto con explosivos contra un puesto policial en la república caucásica de Daguestán, en Rusia, y mató a dos oficiales e hirió a otros dos, en el segundo atentado de este grupo extremista en esa zona en los últimos dos meses.

"Uno de los soldados del califato se lanzó con un coche bomba contra una barrera de la policía daguestaní, y lo hizo estallar en medio de los agentes, provocando la muerte y heridas de todos los que estaban en el puesto", informó la propia milicia islamista en un comunicado difundido por las redes sociales.

Una fuente policial confirmó el atentado a la agencia oficial rusa Tass e informó que la explosión fue causada por dos proyectiles de artillería que estaban dentro del auto, a unos 16 kilómetros de la ciudad de la ribera del Mar Caspio, Derbent.

El atacante, agregó la fuente, falleció en el acto y su cuerpo fue encontrado dentro del coche.

A fines de diciembre pasado, el EI reivindicó otro atentado en Daguestán, esta vez dentro de Derbent. Según explicó la milicia en aquel momento, el objetivo eran miembros de los servicios de inteligencia de Rusia en el Cáucaso.

En esa ocasión, varios milicianos acribillaron a un grupo de personas y el saldo final de víctimas fueron un muerto y 10 heridos, según informó entonces la Policía local.

Daguestán, una de las siete repúblicas rusas de la región del Cáucaso Norte, es un escenario frecuente de atentados y choques armados entre las fuerzas de seguridad y grupos islamistas insurgentes.

Desde el año pasado, las autoridades rusas advierten que el EI está cada vez más activa en la siempre convulsionada región del Cáucaso Norte.

Recientemente, la propia milicia islamista pareció darle la razón cuando difundió un video en el que decía haber ejecutado a un presunto espía ruso y amenazaba con lanzar atentados en toda Rusia, especialmente en esa región del sur del país.

Fuente: eltribuno.info

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