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La nueva estrategia de los traficantes: los buques fantasma

3 de enero de 2015 05:16
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PARÍS.- Una nueva tragedia marítima acaba de ser evitada por milagro en el mar Mediterráneo. Por tercera vez en un mes, un viejo buque carguero a la deriva, con unas 450 personas a bordo, tuvo que ser socorrido por la marina italiana en medio de una dramática tempestad. Como en casos anteriores, la tripulación habría dejado el barco, abandonando a su suerte a los inmigrantes clandestinos.

"Es el nuevo fenómeno de este invierno boreal. Una nueva estrategia muy lucrativa para los traficantes, que se repite cada vez con más frecuencia", afirma Ewa Moncure, vocera de Frontex, la agencia europea para la vigilancia de fronteras.

Conforme a esa nueva estrategia, los traficantes conectan el piloto automático antes de abandonar el barco, seguramente mediante una embarcación anexa. Si, por el contrario, las condiciones climáticas son demasiado peligrosas, intentan mezclarse con los pasajeros, ser socorridos y desembarcar, esperando pasar inadvertidos por los agentes italianos de inmigración.

"Eso fue lo que sucedió el martes con el Blue Sky M, un viejo carguero con casi 800 clandestinos a bordo, abandonado frente a las costas italianas de Puglia. Los motores estaban bloqueados a pleno régimen y nada hubiera impedido que el barco se estrellara contra las rocas", declararon los servicios de guardacostas. Poco después, varios de los tripulantes fueron identificados entre los inmigrantes sirios e iraquíes que habían pagado hasta 7200 dólares para salvarse del infierno que viven en sus países.

El 20 de diciembre fue un barco proveniente de Turquía, con unos 800 clandestinos a bordo, el que utilizó la misma técnica para hacer llegar su cargamento humano hasta las costas de Sicilia.

Según los especialistas, esta nueva estrategia de los traficantes es una respuesta al abandono de la operación Mare Nostrum", reemplazada recientemente por Tritón. En octubre de 2013, tras el naufragio de dos buques frente a las costas sicilianas, que costó la vida a 400 personas, Italia lanzó Mare Nostrum. Con medios considerables, el operativo consistía en patrullar la zona hasta el límite de las costas libias y tunecinas. Las embarcaciones, con frecuencia incapaces de atravesar el estrecho de Sicilia, eran socorridas a escasas millas de las costas africanas, y los clandestinos conducidos al sur de Italia por navíos de la marina de ese país.

Pero muchos países de la Unión Europea (UE) acusaron a Mare Nostrum de alentar el flujo de la inmigración ilegal, haciéndose cargo de los migrantes poco después de iniciar el viaje.

Frontex reemplazó entonces al operativo por Tritón. Si bien Italia sigue siendo responsable de los inmigrantes que desembarcan en su territorio, el operativo es ahora europeo. Con menos medios, los 25 navíos y nueve aviones puestos a disposición por la UE sólo intervienen a una distancia máxima de 30 millas de las costas sicilianas.

Con una asombrosa capacidad de adaptación, los traficantes modificaron su modus operandi: en lugar de los tradicionales zodiacs o barcazas de hace unos meses, ahora utilizan viejos buques desafectados capaces de navegar hasta la zona de operaciones de Tritón.

En cierto sentido, éste ha sido un regalo del cielo de la UE a los traficantes. La nueva estrategia les permite multiplicar por 12 la inversión original, según David Olsen, de la revista marítima Lloyds List. Cada uno de esos buques, que tienen 40 o 50 años de antigüedad, cuestan unos 250.000 dólares, mucho menos de lo que el armador pagaría para desguazarlos.

"Los hacen partir repletos de gente, que paga hasta 7200 dólares por la travesía, y recuperan millones. En el caso del Blue Sky M, que batía pabellón moldavo, la ganancia podría haberse elevado a 4,8 millones de dólares", explica Moncure. Nadie duda en Italia que jamás aparecerá alguien para reclamar el barco.

También es cierto que Europa se encuentra confrontada a un fenómeno que está adquiriendo gigantescas proporciones: de 2011 a fines del año pasado, el número de inmigrantes clandestinos que desembarcaron en las costas mediterráneas pasó de 69.000 a 130.000 por año, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Las razones que empujan a la gente a partir, dejando todo atrás, no siempre son económicas.

"Quienes deciden irse no son los más pobres. Son ingenieros, empresarios o miembros de la clase media, educados y políglotas. Con frecuencia son familias enteras las que viajan", señala Christiane Berthiaume, vocera de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La explicación reside en el agravamiento de los conflictos en África y Medio Oriente, sobre todo en Siria, y, ahora, en el avance regional de los jihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en esa región.

La inestabilidad también se extendió a Libia luego de la muerte del dictador Muammar Khadafy en 2011, dejando las costas mediterráneas de ese país sin ningún control. "Desde allí, los traficantes organizan sus envíos hacia Europa", señala un miembro de Frontex. El país, en efecto, se ha transformado en el centro neurálgico del tráfico de candidatos a la emigración.

"Algunos de esos malhechores ofrecen sus servicios incluso en pleno día. Tratan de convencer a la gente de que la travesía vale la pena", explica Flavio Di Giacomo, vocero de OIM en Italia. "Se transformó en un negocio que vale oro", concluye..

Fuente: lanacion.com.ar

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