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Ordenan proteger a una testigo que denunció irregularidades

18 de febrero de 2015 05:17
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Natalia Fernández, una joven camarera que fue convocada como testigo del procedimiento realizado en el departamento del fiscal Alberto Nisman la noche en que apareció su cadáver, sembró dudas sobre la actuación de la policía para preservar la escena, pero sus dichos fueron rechazados por la fiscal del caso Viviana Fein y el secretario de Seguridad, Sergio Berni.

"Tengo miedo", dijo ayer Fernández tras revelar en una entrevista concedida al diario Clarín que vio gente que subrayaba documentos de Nisman con un resaltador, que policías tomaban mate con medialunas en el inmueble, que le permitieron tocar un celular del fiscal y usar un baño que, supuestamente, era parte de los lugares que debían quedar preservados. Tras sus declaraciones, la Policía Federal la custodiará, informó la Fiscalía General porteña.

La chica, que trabaja en el bar Jhonny B. Good, de Juan Manso 740, cerca de las Torres Le Parc, fue convocada por la Prefectura Naval a las 2 de la mañana del lunes 19 de enero cuando salía de su trabajo para ser testigo de actuaciones. Hubo seis testigos esa noche de las tareas que realizó la Policía Federal y la Prefectura Naval en el departamento de Nisman. Natalia estuvo hasta la mañana cuando fue reemplazada por otro testigo y al día siguiente la convocaron para firmar un acta que dijo que suscribió sin leer.

La chica de 26 años contó que tiene miedo porque tras su actuación en el caso recibió "llamadas raras" y tuvo dos encuentros con dos hombres de unos 40 años que le preguntaron si ella era Natalia, la testigo de la causa. Incluso dijo que una vez se le acercó una persona que le exhibió una supuesta credencial de Amnesty International y que le ofreció el patrocinio legal del mediático abogado Fernando Burlando. El abogado, que defiende al líder de Quebracho Fernando Esteche en la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la Presidenta, tiene su estudio justamente en el primer piso del edificio donde funciona Jhonny B. Good. Ayer Amnesty International desmintió haberle ofrecido ayuda legal a Natalia.

La fiscal Viviana Fein, que investiga la muerte de Nisman, salió a descalificar a la testigo, y dijo que va a tener que hacerse cargo de sus afirmaciones. Pero Natalia Fernández no se amilanó: "Yo me voy a hacer cargo de lo que digo", le replicó, y aseguró que dijo "la verdad" y no contó "un cuento de fantasía".

La joven manifestó en la entrevista que "una de las cosas más locas" que presenció fue que, "en un momento, apareció un tipo vestido de astronauta [por un perito], con otro que traía un polvo negro de huellas que había marcado". "Los «astronautas» traían el celular del fiscal que no paraba de vibrar. Dijeron que nadie lo tocara y que era prueba. Lo pusieron ahí nomás y una mina de Prefectura lo agarró como si nada porque no paraba de sonar", relató. Y añadió: "Yo misma empecé a decir: «No, no, dijeron que no lo toquen, es el teléfono del tipo al que mataron». La mina soltó el teléfono y hubo carcajadas". Después, relató que "estaba muerta de sueño" y el encargado del edificio le "ofreció café que dijo era "de la cafetera de Nisman".

Contó que "metieron" en el departamento una "camilla y en ella sacaron el cuerpo" de Nisman. "Eran como las 3.30. Estaba envuelto en una bolsa negra. Se lo llevaron para la derecha, pero a los 15 minutos lo volvieron a meter y se lo llevaron para la izquierda. «No boludo, por acá no. Es por allá», decían con risas."

La fiscal Fein dijo que analiza citar a Natalia Fernández y al resto de los testigos de actuación. Las declaraciones de Natalia Fernández fueron bienvenidas por la defensa de Diego Lagomarsino, el ex empleado de la fiscalía de Nisman imputado en la causa porque le dio al fiscal el arma de donde salió el disparo mortal. Su abogado Maximiliano Rusconi anticipó que pedirá que Natalia Fernández declare en el expediente. También que lo haga el secretario de Seguridad, Sergio Berni.

La preservación de la escena y las actuaciones iniciales de la Policía Federal y la Prefectura Naval están siendo observadas no sólo por los defensores, para plantear eventuales nulidades, sino por la querella. La ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, designó peritos de parte que preparan un escrito con duras críticas al modo en que actuaron las fuerzas federales en los primeros momentos.

Las tareas de los primeros momentos también son observadas por la jueza Fabiana Palmaghini. Si bien la causa está en manos de la fiscal, porque es un delito de autor desconocido, la magistrada sugirió que se realicen medidas de prueba, aún inconclusas..

Fuente: lanacion.com.ar

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