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Orion amargó a Racing con uno de sus bloopers

28 de agosto de 2016 14:52
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Orion amargó a Racing con uno de sus bloopers

En su debut en el Cilindro con el equipo de Avellaneda, cometió una falla y se hizo un gol en contra. Al final, fue empate con el ascendido Talleres.

Es la valla de Marcos Croce, guardián del amateurismo, protagonista de atajadas legendarias y cinco vueltas olímpicas. De Antonio Rodríguez, tricampeón del ‘49, ‘50 y ‘51 y de Rogelio Domínguez, su sucesor. Es el arco de Osvaldo Negri, quien se abrazó a la gloria celeste y blanca en 1958 y 1961. De Agustín Mario Cejas, que conquistó el país, América y el mundo entre 1966 y 1967. De Ubaldo Fillol, el extraordinario Pato del buzo verde que celebró la Supercopa de 1988. Son los palos de Gustavo Campagnuolo, cancerbero del paso a paso en 2001. Y los de Sebastián Saja, el último número uno que sumó una estrella, en diciembre de 2014.

Es el arco de todos aquellos que escribieron la enorme historia de Racing sin que les temblara el pulso. También, el de Agustín Orion. Ese arquero experimentado, con antecedentes en equipos grandes, que ayer estuvo en el centro de la tormenta. A tal punto, que fue trending topic en Twitter Argentina.

Era el debut de Orion en el Cilindro, después de un partido sobresaliente ante Olimpo en la Copa Argentina. Había mostrado su jerarquía en Salta, aquella que se reclamaba desde la inesperada partida de Saja y las dudas que había generado Nelson Ibáñez, quien ahora tiene un pie en Tigre. Hubo algunos aplausos mezclados entre la lluvia. Pero la mayoría lo recibió con indiferencia. Es que la llegada del número uno que atajó en San Lorenzo y Boca hizo ruido en las tribunas y en el vestuario. La gente no quería a Orion. El plantel, tampoco. Unos -los hinchas- por su pasado azul y oro y los comentarios que arrastraba desde sus diferencias con Juan Román Riquelme. Otros, los jugadores, porque creían que era el momento de Ibáñez, el Loco, gran compañero, muy querido en la intimidad. Incluso el propio Facundo Sava pensaba sostener a Nelson hasta que lo convencieron los dirigentes, los mismos que terminaron echándolo por la puerta de atrás.

Tan desprolija fue la incorporación de Orion que el acuerdo estaba cerrado antes de la final de la Copa Bicentenario y trascendió en los medios. Entre polémicas dejó Boca, después de cinco años y según su consideración, con el ciclo cumplido. Entre controversias llegó a Racing. Con más de 400 partidos volando de palo a palo y 12 años en Primera, nadie discutió cuando Claudio Ubeda decidió darle las llaves del arco después de una práctica y media en Avellaneda.

Y tampoco se pedirá su cabeza por el gol en contra que le abrió el partido a Talleres, un centro de Sebastián Palacios que Orion pudo controlar con facilidad. No puso el cuerpo detrás de las manos. La pelota se le escurrió entre los dedos, rebotó en la pierna de apoyo y se transformó en el primer grito cordobés en la máxima categoría después de una docena de años.

Fue otro blooper de Orion, cuya última imagen en la Bombonera es una pifia que terminó en los pies de Angulo y derivó en el tercer gol de Independiente del Valle. Pero se hizo cargo el arquero. Al menos, eso aseguró Ubeda. “Agustín es un jugador de jerarquía. Entró al vestuario y me dijo: ‘Claudio, la culpa del gol es mía’. Absorbió la responsabilidad y siguió atajando como si no hubiera pasado nada”, contó el entrenador interino.

Y es cierto. En el final del primer tiempo, salvó un mano a mano ante Palacios. Pero tendrá una nube negra sobre su cabeza hasta que sus guantes le hagan ver el sol.

Fuente: clarin.com

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