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El Papa denunció "el terrorismo de base que emana del control global del dinero"

5 de noviembre de 2016 18:10
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El Papa denunció "el terrorismo de base que emana del control global del dinero"

Francisco se reunió por tercera vez con 5000 participantes del Tercer Encuentro Munidal de Movimientos Populares en el Vaticano

ROMA.- En un discurso tan "revolucionario" como el que había pronunciado en julio del año pasado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, al reunirse hoy por tercera vez con 5000 participantes del Tercer Encuentro Mundial de Movimientos Populares, en el Vaticano, Francisco denunció con fuerza "el terrorismo de base que emana del control global del dinero", que atenta contra la humanidad entera.

Al volver a reclamar "un cambio de estructuras", fustigó el sistema económico actual, inicuo, el desempleo, la "atrofia moral del mundo", el drama de migrantes, refugiados y desplazados y la corrupción generalizada. Y llamó a "refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis". "Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, están llamados a revitalizar las democracias que pasan por una verdadera crisis", dijo el Papa, en un discurso de seis carillas -que pronunció en casi 50 minutos-, evidentemente escrito de puño y letra por él, que clausuró tres días de debates en el Vaticano.

"No caigan en la tentación del corsé que los reduce a actores secundarios, o peor aún, a meros administradores de la miseria existente. En estos tiempos de parálisis, de desorientación y propuestas destructivas, la participación protagónica de los pueblos que buscan el bien común puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden fórmulas mágicas de odio y crueldad o de un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria", arengó.

Al margen de volver a alentar a los movimientos populares llegados desde las periferias urbanas, rurales y laborales de más de 60 países de todos los continentes -muchos de la Argentina-, a seguir en su lucha por "tierra, techo y trabajo para todos", también los felicitó por su compromiso por un proyecto de vida que rechaza el consumismo, recupera la solidaridad y respeta la naturaleza. De hecho, los volvió a llamar "poetas sociales", promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía.

En el público del Aula Pablo VI, donde tuvo lugar el encuentro, se destacaban el ex presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica , a quien Francisco saludó especialmente y el cardenal ganés Peter Turkson, presidente del nuevo dicasterio de Desarrollo Humano e Integral, que auspició el evento, sino también cartoneros, recicladores, indígenas, obreros y miembros y dirigentes de movimientos de todo el mundo, la mayoría no católicos. Entre ellos se destacaba el abogado argentino Juan Grabois, referente de la Confederación de la Economía Popular y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), muy cercano a Jorge Bergoglio y organizador del encuentro.

Al principio de su discurso, claro y directo Francisco denunció la existencia de un terrorismo de base que emana del control global del dinero. "Ese «hilo invisible» del que hablamos en Bolivia, esa estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones que ustedes sufren, puede endurecerse y convertirse en un látigo, un látigo existencial que, como en el Egipto del Antiguo Testamento, esclaviza, roba la libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado", dijo.

"¿Quién gobierna entonces? El dinero ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás. ¡Cuánto dolor, cuánto miedo! Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera", aseguró. "De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso. Ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero. Ese sistema es terrorista", agregó, provocando aplausos.

Consciente de que lo acusan de ser un Papa comunista, de izquierda, Francisco recordó que hace casi cien años Pío XI previó el crecimiento de una dictadura económica mundial que llamó «imperialismo internacional del dinero». Y que Pablo VI denunció hace casi cincuenta año la «nueva forma abusiva de dictadura económica en el campo social, cultural e incluso político». "Son palabras duras pero justas de mis antecesores que avizoraron el futuro. La Iglesia y los profetas dijeron, hace milenios, lo que tanto escandaliza que repita el Papa en este tiempo cuando todo aquello alcanza expresiones inéditas. Toda la doctrina social de la Iglesia y el magisterio de mis antecesores se rebelan contra el ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad", afirmó.

Al destacar que "ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos" y que al miedo se lo alimenta, se lo manipula y que "es un buen negocio para los mercaderes de armas y de muerte", recordó que "la misericordia es el mejor antídoto contra el miedo". "Es mucho mejor que los antidepresivos y los ansiolíticos. Mucho más eficaz que los muros, las rejas, las alarmas y las armas. Y es gratis: es un don de Dios", afirmó.

Diferenció luego el proyecto puente de las «3-T» de los pueblos, que apunta al desarrollo humano integral, frente al proyecto-muro del dinero. "Lo contrario al desarrollo, podría decirse, es la atrofia, la parálisis. Tenemos que ayudar para que el mundo se sane de su atrofia moral. Este sistema atrofiado puede ofrecer ciertos implantes cosméticos que no son verdadero desarrollo: crecimiento económico, avances técnicos, mayor «eficiencia» para producir cosas que se compran, se usan y se tiran englobándonos a todos en una vertiginosa dinámica del descarte. pero no permite el desarrollo del ser humano en su integralidad, el desarrollo que no se reduce al consumo, que no se reduce al bienestar de pocos, que incluye a todos los pueblos y personas en la plenitud de su dignidad, disfrutando fraternalmente de la maravilla de la Creación. Ese es el desarrollo que necesitamos: humano, integral, respetuoso de la Creación", dijo Francisco.

Como una de las jornadas de debates giró en torno del drama de los emigrantes, refugiados y desplazados, el ex arzobispo de Buenos Aires también se refirió a este punto, que se ha vuelto uno de los ejes desu pontificado. Recordó sus viajes a las islas de Lampedusa, en julio de 2014 y a la de Lesbos, Grecia, en mayo pasado, símbolo de la tragedia y volvió a repetir una palabra: "vergüenza".

"¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo. tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente", clamó.

Aludió, asimismo, a la relación entre pueblo y democracia, otro tema sobre el que se discutió. "La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas", criticó. "Los movimientos populares, lo sé, no son partidos políticos y déjenme decirles que, en gran medida, en eso radica su riqueza, porque expresan una forma distinta, dinámica y vital de participación social en la vida pública. Pero no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula", alentó. Advirtió, no obstante, contra el riesgo de dejarse encorsetar y el riesgo de dejarse corromper.

"Primero, no dejarse encorsetar, porque algunos dicen: la cooperativa, el comedor, la huerta agroecológica, el microemprendimiento, el diseño de los planes asistenciales. hasta ahí está bien. Mientras se mantengan en el corsé de las «políticas sociales», mientras no cuestionen la política económica o la política con mayúscula, se los tolera. Esa idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos a veces me parece una especie de volquete maquillado para contener el descarte del sistema. Cuando ustedes, desde su arraigo a lo cercano, desde su realidad cotidiana, desde el barrio, desde el paraje, desde la organización del trabajo comunitario, desde las relaciones persona a persona, se atreven a cuestionar las «macrorelaciones», cuando chillan, cuando gritan, cuando pretenden señalarle al poder un planteo más integral, ahí ya no se los tolera tanto porque se están saliendo del corsé, se están metiendo en el terreno de las grandes decisiones que algunos pretenden monopolizar en pequeñas castas. Así la democracia se atrofia porque deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad, en la construcción de su destino", dijo. Acto seguido, llamó a los movimientos sociales y a los excluidos a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis.

Citando luego la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, recordó que "mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema". Y como había dicho en Bolivia, recordó que "el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las elites", sino está "fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio".

Finalmente, habló del riesgo de la corrupción. "Así como la política no es un asunto de los «políticos», la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares", reconoció.

"Es justo decir que hay una corrupción naturalizada en algunos ámbitos de la vida económica, en particular la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupción directamente ligada al ámbito político y social. Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones. Pero también es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es más alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de austeridad y humildad. Esto vale para los políticos pero también vale para los dirigentes sociales y para nosotros, los pastores", agregó.

"A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejaría que se fije qué está pasando en su corazón y rece para que Dios lo libere de estas ataduras", siguió. "Pero, parafraseando al ex presidente latinoamericano que está por acá, el que tenga afición por todas esas cosas, por favor, que no se meta en política, que no se meta en una organización social o en un movimiento popular, porque va a hacer mucho daño a sí mismo y al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola", dijo, aludiendo al ex presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica.

"Frente a la tentación de la corrupción, no hay mejor antídoto que la austeridad -palabra que distinguió de ajuste de tipo económico-; y practicar la austeridad es, además, predicar con el ejemplo. Les pido que no subestimen el valor del ejemplo porque tiene más fuerza que mil palabras, que mil volantes, que mil likes, que mil retweets, que mil videos de youtube. El ejemplo de una vida austera al servicio del prójimo es la mejor forma de promover el bien común y el proyecto-puente de las 3-T. Les pido a los dirigentes que no se cansen de practicar la austeridad y les pido a todos que exijan a los dirigentes esa austeridad, la cual -por otra parte- los hará muy felices", siguió.

Recordó, finalmente, que "la corrupción, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensación de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo". Y llamó a enfrentar el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que más sufren. "Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, más temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor antídoto es el amor. El amor todo lo cura".

Para terminar, Francisco citó palabras que el recordado dirigente afroamericano Martin Luther King pronunció en 1957: "La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal".

Consciente de que entre el público había muchos no católicos, el Papa se despidió con esta fórmula: "les pido por favor que recen por mí y los que no pueden rezar, ya saben, piénsenme bien y mándenme buena onda. Gracias".

Fuente: lanacion.com.ar

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