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Los pasos de Randazzo: El hombre que juega a los amagues

13 de marzo de 2017 18:25
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Desde que terminó su mandato como ministro del Interior y Transporte de la Nación, Florencio Randazzo se sumergió en el limbo del misterio, en el juego de los amagues permanentes. Su fallida precandidatura presidencial en el 2015 y la negativa a ser candidato a Gobernador bonaerense fueron el corolario final de la gestión del chivilcoyano como funcionario de Cristina Fernández de Kirchner. Las versiones, las secuelas, los pronósticos y las conjeturas rodearon a Randazzo en las primeras semanas del 2016, ya con Cambiemos en el Gobierno Nacional y en el Provincial. Sin embargo, tuvo se pequeña aparición en febrero, junto a Mauricio Macri, en la puesta en funcionamiento de un servicio eléctrico de la Línea Roca del ferrocarril en Quilmes. Rápidamente, Randazzo se despegó de la foto con el Presidente y salió a aclarar que está en “las antípodas del Gobierno”. Luego, el hombre de Chivilcoy pasó a una especie de ostracismo en un año en el que el peronismo bonaerense deambulaba sin rumbo, tras el severo cachetazo que fue perder la Provincia en manos de María Eugenia Vidal. El retiro.

El 2016 estuvo cargado de dificultades para un peronismo sin conducción, un peronismo que padecía el síndrome de abstinencia de poder, un peronismo que se dividía y dividía en varios pedazos. Randazzo desapareció de la escena pública, aunque –según fuentes de su entorno– “nunca de la política”. Mantuvo reuniones con distintos sectores y referentes, sobre todo con los que renegaron del kirchnerismo y pensaron en un peronismo pos Cristina. Florencio se posicionó, sin decirlo, como el nuevo conductor de la “renovación del peronismo”. Con gestos, con amagues, con cafés y charlas de por medio, pero nunca con una confirmación clara. Una y otra vez meditó sobre ese caudal electoral que generó gracias a su buena gestión al frente de las políticas ferroviarias que promovió durante el gobierno de CFK. Ese caudal político fue el sustento para que se posicione como un adelantado candidato a senador por la provincia de Buenos Aires, aún a más de una año de las elecciones. Ese caudal político proyectado fue el motivo por el cual –por ejemplo– el Grupo Esmeralda, liderado por los alcaldes Martín Insaurralde y Gabriel Katopodis, lo fue a buscar en varias oportunidades y se ofreció como escudero de una candidatura y proyección dentro del peronismo. Pero Randazzo no dio definición, no dio certezas, sólo algunas señales. El juego de los amagues.

Dato no menor, a finales de mayo Randazzo fue recibido por el camaleónico y político de derecha vuelto a salir del clóset, Miguel Ángel Pichetto. En un momento de la reunión apareció Sergio Massa para saludar al chivilcoyano. Según se pudo reconstruir, el tigrense jugó a la conjetura y desafió a Randazzo. Le habló de distintas probabilidades de “reunir al peronismo” en un gran Frente multipartidario. La tesis de Massa se basó en la lógica de tres tercios de caudal de votos que se reparten Cristina, Massa y Randazzo. Con un acuerdo Massa-Cristina (incluyendo a Daniel Scioli como parte de la tropa de CFK), ganan ellos y Randazzo pierde. Con un acuerdo Randazzo-Cristina, los ganadores serían ellos. Randazzo no se achicó, redobló la apuesta y retrucó con la opción de una gran interna de esos tres tercios por separados y el que gana, gana. Más allá del juego de hipótesis, ambos coincidieron en que Cristina “no tiene que ser candidata, pero sí puede influir”. El rumbo de Randazzo continuó, en octubre de 2016 se conoció que cenó con “Los Esmeralda”, en el Restaurante Oviedo de la Ciudad de Buenos Aires. Esa señal sirvió para saber de qué lado de la mecha de encontraba Randazzo, ya que el grupo de intendentes es el espacio que quiere “renovar” al peronismo lejos de Cristina y del kirchnerismo más duro. En ese cónclave, según muchos comensales, “Floro” deslizó sobre la mesa que estaba dispuesto a enfrentar a Cristina en una PASO. Los primeros pasos.

Tras ese aviso, o más bien deseo de los intendentes, volvieron a pasar los meses, Randazzo nuevamente desapareció de escena y optó por los cónclaves secretos, que ya eran su marca registrada. Pero volvió a amagar, volvió a reaparecer y hasta actuó sobre el caldeado tablero político del tratamiento del Presupuesto y Endeudamiento 2017 de Vidal. Intendentes y legisladores del peronismo –divididos en varios bloques legislativos y espacios de alcaldes– intentaban lograr una comunión para la votación de la “Ley de leyes”. Sobre la recta final de las negociaciones Randazzo asomó la cabeza otra vez y en las oficinas que tiene en el barrio porteño de San Telmo, congregó a todos los sectores del peronismo –inclusive a La Cámpora– para “comenzar con la renovación” y posicionarse como el conductor del peronismo. Envalentonado, envió a una nutrida comitiva a pedirle al ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre, la vicepresidencia de la Cámara de Diputados que, según el “pacto de gobernabilidad” Vidal-Massa, le correspondía a un massista en el sistema de rotación con Cambiemos. La ofensiva tardía del chivilcoyano y el peronismo no tuvo serios efectos, más allá de los periodísticos. En lo político, desde la Gobernación bonaerense relativizaron el pedido, sustentados en el arreglo por separado que tuvieron con intendentes y legisladores en sintonía con los Esmeralda, que responden a Insaurralde. Tras el nuevo amague y las piedras que el propio espacio que lo fogoneó puso en su camino, Randazzo se retiró de esa escena y volvió a recluirse. El peronismo no logró siquiera llegar a estar cerca del sillón de la Vicepresidencia de la Cámara Baja bonaerense. La intentona.

El 2017 llegó para Randazzo y sus fotos en las playas de Valeria del Mar con barba, bermuda y chomba, y alguna declaración fuera de micrófono con agudas críticas a Cristina, algo que no cayó bien en muchos intendentes que sueñan con verlo jugar. La cumbre fallida de Santa Teresita de febrero también lo tuvo como protagonista colateral. Los Esmeralda fueron los que se bajaron del cónclave, presuntamente enojados por la posibilidad de un documento que respaldara a Cristina ante una nueva declaración judicial, y en medio de trascendidos de que volvían a afirmar de que Florencio “está dispuesto a jugar”. “Randazzo va a jugar y vamos a internas contra Cristina”, clamó una garganta randazzista por esas horas. Otra señal indirecta, pero nada de Randazzo. Aunque consciente de que está en tiempo de descuento, el chivilcoyano realizó un viaje secreto a Roma, negado hasta último momento por sus voceros, donde tuvo una audiencia con el Papa Francisco, de la cual no se conoció ningún detalle. Lo curioso fue que, a su regreso, Florencio tuvo dos apariciones casuales que lo pusieron en todos los medios y una primicia de un matutino nacional que sacudió el tablero. El domingo 5 de marzo, el diario Clarín puso en su tapa “Randazzo va a la interna del peronismo para enfrentar a Cristina”. En la nota, el columnista Julio Blanck afirmaba que el exministro nacional confirmó que “se decidió a jugar en la interna peronista de la Provincia” y que lo hará enfrentando a Cristina o a quien Cristina elija como candidato a senador para la elección de octubre. La información se basó –según el medio– en un declaración del sindicalista Sergio Sasia, jefe de la Unión Ferroviaria y hombre muy cercano a Randazzo. Ese día, casualidades de la vida política, Randazzo apareció de sorpresa en la estación de City Bell en las pruebas del tren eléctrico de la Línea Roca. Al día siguiente apareció un video “casual” donde se ve a Florencio hablando con los trabajadores y con serias críticas a las políticas ferroviarias de Macri. Para más casualidades, decidió el martes 7 salir a las calles donde se realizaba la marcha de la CGT. Se sacó varias selfies y hasta se tuvo que bancar algunos gritos de “traidor”. Al día siguiente, se conocieron declaraciones periodísticas del gremialista Sasia, quien reafirmó: “Efectivamente él confirmó que va a participar, ya me lo había dicho antes de fin de año (…) Oficialmente lo va a decir él en los próximos días. Estamos trabajando para eso”. Desde el entorno de Randazzo le bajaron el tono a las declaraciones del sindicalista, quien afirma que tiene una “relación de amistad” con el ministro del Interior Cristina. “Cuando Florencio Randazzo sea candidato, se van a enterar por él”, aseguraron. Amagues, casualidades y apariciones.

Por ahora, con otro amague cumplido en la lista, la agenda de Randazzo más cercana es la de tantear el terreno político, nuevamente de la mano del Grupo Esmeralda, con quienes mantendrá un encuentro este miércoles, en las oficinas que tienen en el Palacio Raggio, a metros de la Casa Rosada. Randazzo no termina de dar el paso, quiere asegurarse dónde pisar, si es que va a decir él que quiere enfrentar a Cristina en una interna. Randazzo soñó con un operativo clamor, que nunca surgió. Para gusto y disgusto del peronismo, Cristina sigue siendo la que más mide dentro de ese espacio y en el Conurbano, los propios intendentes dicen fuera de micrófono que “la gente pide por Cristina”. El escenario político está caldeado de la mano de la creciente inflación y la caótica situación económica que aqueja a millares de personas. Las elecciones comienzan a sonar con más fuerza. Hay quienes dudan de que Randazzo juegue y recuerdan que nunca fue candidato. Otros, más visionarios del 2019, afirman que el chivilcoyano “no va a dilapidar su capital político en una elección legislativa”. Todas secuencias y dilemas, que sólo Randazzo responderá cuando deje los amagues de lado.

Fuente: andigital.com.ar

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