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Pese a desacuerdos entre rivales, avanza la idea de una tregua

31 de octubre de 2015 00:06
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Las potencias globales y regionales pedirán a la ONU que negocie un cese al fuego en Siria

PARÍS .- Ocho horas de discusiones no bastaron para lograr un acuerdo global en la conferencia internacional organizada ayer en Viena sobre el futuro de Siria y en particular sobre el destino de su presidente, Bashar al-Assad. Para sortear esos obstáculos, los 17 países participantes confiaron a Naciones Unidas la tarea de reactivar las negociaciones entre el gobierno sirio y la oposición para obtener un alto del fuego capaz de poner término a una guerra civil que, en tres años y medio, provocó 250.000 muertos, más de cuatro millones de refugiados y siete millones de desplazados internos.

"Conseguimos evocar todos los temas de la agenda, incluso los más difíciles. Hay puntos de desacuerdo, pero avanzamos lo suficiente como para volver a reunirnos en dos semanas con la misma configuración", declaró el canciller francés, Laurent Fabius, al finalizar la reunión, en la capital austríaca.

En un comunicado conjunto, los países presentes en Viena reconocieron esas "divergencias", pero consideraron "imperativo acelerar todos los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra". Con ese objetivo, solicitaron a la ONU que reúna a los representantes del gobierno sirio y de la oposición a fin de "reactivar un proceso político capaz de conducir a una gobernanza creíble, inclusiva, no sectaria, seguida de una nueva constitución y elecciones". El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, agregó que "las potencias pedirán a la ONU que negocie un alto el fuego".

Estados Unidos, Rusia, Turquía, Arabia Saudita, Egipto, Irak, la Unión Europea (UE), Francia, Alemania y Gran Bretaña participaron en este primer encuentro. Por primera vez, también Irán -gran aliado de Al-Assad, junto con Rusia- aceptó sentarse en la mesa para negociar. "Esta reunión no fue fácil, pero ha sido histórica", declaró la italiana Federica Mogherini, representante de la UE para las Relaciones Exteriores,

El canciller francés, Laurent Fabius, reconoció que "el futuro del presidente sirio" figura entre los puntos de desacuerdo que subsisten. Francia, así como sus aliados occidentales, quiere negociar un calendario preciso para definir su partida, mientras que Moscú y Teherán apoyan al régimen de Damasco.

Kerry confirmó por su parte que Estados Unidos, Rusia e Irán "se habían puesto de acuerdo para no estar de acuerdo" sobre la suerte reservada a Al-Assad. Ese punto sin duda será en las próximas semanas la principal divergencia en estas negociaciones internacionales.

Antes de la conferencia, Irán se había declarado favorable a un período de "transición" de seis meses seguido de elecciones en Siria, que permitirían determinar la suerte del actual presidente. Los diplomáticos occidentales interpretaron ese gesto como una concesión de Teherán, en reconocimiento por haber sido invitado por primera vez a participar.

Según esas fuentes, con esa propuesta Irán renuncia a que la cuestión del mantenimiento de Al-Assad en el poder se transforme en una condición sine qua non para un eventual acuerdo. El régimen sirio organizó elecciones el año pasado, que ganó holgadamente. Hasta hoy, sus opositores rechazaron todas las propuestas de transición y exigen que deje el poder y se le prohíba presentarse a toda función electiva. Para el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, "es el pueblo sirio quien debe decidir sobre Al-Assad".

Durante las últimas semanas, Moscú presionó tanto a las potencias occidentales como a los gobiernos regionales para que ayuden a identificar representantes de la oposición moderada siria. "Nuestros socios occidentales han hecho oídos sordos", aseguró una fuente diplomática rusa. "Pareciera que tienen miedo de dejar que la oposición hable con nosotros o con el gobierno sirio", ironizó.

Hasta el momento, esos rebeldes antirrégimen lograron hacer frente a la ofensiva gubernamental apoyada por Rusia, en parte gracias a los misiles enviados por algunos países del Golfo Pérsico, como Arabia Saudita, con la bendición de Washington.

El conflicto comenzó como una rebelión contra cuatro décadas de gobierno de la familia Al-Assad, pero pronto se transformó en una complicada lucha que ahora incluye una milicia kurda independentista y grupos jihadistas que se han apoderado de una inmensa parte del territorio no solo de Siria, sino también de Irak.

Fuente: lanacion.com.ar

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