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El PJ despidió a Mazzón, operador histórico del partido

8 de agosto de 2015 23:46
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El PJ despidió a Mazzón, operador histórico del partido

Parque Norte, 24 de julio. El Partido Justicialista se reúne para rodear a Daniel Scioli y enviar una señal de unidad hacia el futuro. La convocatoria, formalmente realizada por Gestar -el instituto de formación política del PJ-, cuenta con asistencia perfecta de los gobernadores peronistas. Nadie quiere fallarle al precandidato a presidente. Pero ni aunque así fuera lo harían: en el medio está Juan Carlos "Chueco" Mazzón, el histórico operador peronista que se encargó de unirlos, ese hombre integrador de generaciones y vertientes dirigenciales del peronismo que, lejos de buscar su propio protagonismo y la foto con el gobernador bonaerense, se para lejos de la escena, a un costado del escenario y de frente a una pantalla para seguir los discursos. Apoyado en una valla, está solo, porque así lo quiere: no faltan dirigentes y militantes que se acercan a saludarlo, pero él vuelve rápidamente su mirada al LED gigante. Todos saben que tuvo mucho que ver en ese cierre de Scioli, pero nadie se sorprenderá cuando, antes que éste termine de hablar, Mazzón emprenda presuroso su salida del predio, esquivando las luces de las cámaras de televisión y los egos de hasta los más ignotos.

8 de agosto. El dolor y la conmoción se adueñan de la funeraria Zuccotti Hermanos, en el barrio de Palermo. Muchos lloran, otros aguantan las lágrimas con el ceño fruncido. Los más fuertes, contienen. Nadie puede creerlo. A horas de la elección por la que tanto había trabajado, el cuerpo de Mazzón, quien murió anoche a causa de un infarto, yace en una sala. Mauricio, uno de sus hijos y -de algún modo- su amigo y compañero de trabajo, no se mueve de su lado. Al igual que su esposa Mary y sus otros hijos: Juan Domingo, Mariela y Martín.

Minutos después de las 13, llega Scioli. Está compungido. Cuentan quienes lo vieron que la noticia lo sacudió. “Daniel lo amaba, es un golpe muy duro. El Chueco lo ayudó mucho”, dicen. Y admiten que, a futuro, su trabajo iba a ser igual de importante: “Era clave para lo que viene”.

Scioli no oculta su tristeza. De sus palabras, se desprende que el impacto es aún más grande: “Mañana será un día importante para nuestro movimiento, la democracia y el país. Y nos hubiese gustado compartir con él esos momentos porque nos ayudó a llegar hasta acá”, asegura.

Adentro ya está buena parte de su equipo: su hermano José “Pepe” Scioli, con quien Mazzón charló horas antes de su muerte, el jefe de Gabinete provincial Alberto Pérez y su hombre de confianza Carlos Gianella; el presidente del Banco Provincia Gustavo Marangoni, el secretario general de la gobernación Martín Ferré y el ex presidente Eduardo Camaño. Luego se sumaron otros funcionarios, como el secretario de Comunicación Pública Juan Courel, el portavoz de Scioli Jorge Telerman y el titular del Instituto de Previsión Social Mariano Cascallares.

Los primeros gobernadores en llegar son el jujeño Eduardo Fellner, además titular del PJ; y la recientemente electa en Tierra del Fuego Rosana Bertone, en cuyo triunfo -aseguran- Mazzón ha tenido mucho que ver. Luego arriban el mendocino Francisco “Paco” Pérez, Juan Manuel Urtubey (Salta) y el vice de Catamarca Dalmacio Mera.

Entre tanto pesar de dirigentes del PJ se mezclan algunos dirigentes del Movimiento Evita, como el ex canciller Jorge Taiana, el diputado provincial Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico. Hay algo que sorprende, aunque no tanto: son más de las 17 y todavía no hay señales del kirchnerismo duro, de paladar negro. Tampoco jóvenes de La Cámpora. Apenas una corona que enviaron desde Presidencia y el titular de la ex SIDE, Oscar Parrilli y el vice Amado Boudou. Hasta marzo, cuando Cristina lo eyectó del Gobierno, Mazzón tuvo oficina en Casa Rosada. Pero el vínculo siempre fue más aceitado con Néstor Kirchner, con quien trabajó desde antes de que arribara al poder.

“¿Llamó Cristina?”, es una pregunta que se repite en los distintos grupos que se van formando frente la cochería, sobre avenida Córdoba, y que, a esta altura, nadie puede responder. Al cabo, sólo la familia Mazzón puede contestarla. Y, entre tanto dolor, a nadie se le ocurre molestar.

Hay una afirmación que se escucha en varios dirigentes: “El tenía la ilusión de volver a la Casa Rosada. No por un cargo, sino porque iba a significar que el PJ volvía a gobernar”, dice uno de ellos, que está desencajado.

Desconsolado también está el apoderado del PJ Jorge Landau. Sale a tomar un poco de aire pero se quiebra. “No lo puedo creer. Lo conozco hace más de 40 años, es un imprescindible, irreemplazable, no me salen las palabras para describir lo que siento”, balbucea.

No sorprende que el primero en llegar del Gobierno sea Florencio Randazzo. Como contó el periodista de Clarín Leonardo Míndez, la única foto que Mazzón tenía en su oficina abrazado a un dirigente del PJ era con él. “Vengo a despedir a un amigo, yo lo quería mucho al Chuequito”, se lamenta el ministro del Interior. “Habíamos hablado hace poco, después de mi decisión (de no ser candidato)”, agrega.

Enseguida aparece el titular de la ANSeS Diego Bossio e intenta explicar el porqué de tanto dolor. “Era un hombre que construía consensos y acuerdos. Hablaba y recibía a todos”, dice. Apoyan su argumento las diversas manifestaciones de la oposición, como las del radical Julio Cobos y el gobernador cordobés José Manuel de la Sota, quien envió una corona.

“¿Y en lo personal? Para nosotros es algo muy duro. Era un hombre sumamente generoso, un apasionado que siempre recibió a todos. Desde dirigentes encumbrados hasta militantes. El se quedaba a un costado y trabajaba para que nosotros, las nuevas generaciones peronistas, pudiéramos tener nuestro lugar”, cierra Bossio, sin haber contemplado aquella escena del acto en Parque Norte.

Fuente: clarin.com

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