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La puja por la gobernación bonaerense, la más convocante para 2015

29 de diciembre de 2013 03:39
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Con el territorio más extenso y poblado del país, la provincia de Buenos Aires demandará más tiempo, recorridas y recursos que cualquier otra, a quien quiera gobernarla en 2015. Pero no por eso le faltan candidatos, sino todo lo contrario.

Siempre pródigo en ambiciones, el peronismo y sus partidos satélites, el Frente para la Victoria y el Frente Renovador, concentran la mayor oferta de aspirantes al sillón que hoy ocupa Daniel Scioli.

Con el empuje que le otorgó la victoria de octubre, Sergio Massa ofrece los nombres de tres intendentes cuando le pregunta cuáles son sus candidatos a la gobernación: los peronistas Darío Giustozzi (Almirante Brown) y Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas) y el radical Gustavo Posse (San Isidro).

Tres hombres que no ocultan sus aspiraciones por desembarcar en La Plata y que, de hecho, se acercaron a Massa con ese objetivo entre ceja y ceja. Giustozzi lo hizo cuando comprobó que el kirchnerismo no lo tenía en sus planes y prefería hacer crecer al lomense Martín Insaurralde. Cariglino y Posse sufrieron una decepción similar antes de abandonar al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. "Hay que ayudarlos a crecer", dice Massa, cada vez que los menciona.

Paradójicamente, ninguno de los tres forma parte del riñón massista, como sí lo hacen otros cuatro intendentes que, por gestión, pensamiento o afinidad, gozan de la admiración del ex jefe comunal de Tigre: Joaquín De la Torre (San Miguel), José Eseverri (Olavarría), Mario Meoni (Junín) y Gabriel Katopodis (San Martín).

De este grupo, sólo De la Torre ha reconocido en público su voluntad de ser gobernador. Pero a ninguno de ellos escapa que, si Massa los apoyara, se resentiría la alianza con Giustozzi, Cariglino y Posse.

Una incertidumbre similar -pero con escándalo asegurado- a la que generaría el ingreso al Frente Renovador de otro intendente amigo de Massa: Insaurralde. "Nadie se podría quejar porque acá nadie tiene comprada la candidatura. De hecho, si se van, se quedan sin chances de llegar a la gobernación", sentencia un massista.

Pero el mandamás de Lomas de Zamora viene de una semana en la que no sólo se plantó como candidato a gobernador para 2015 ("tengo ganas de trabajar en la provincia", dijo), sino en la que marcó diferencias políticas con Massa y cercanía con Scioli.

Pero deberá seducir a una parte del kirchnerismo que no le perdona sus fotos con Massa ni sus viajes al Caribe con Jesica Cirio y a otra mitad que lo quiere culpar por las derrotas de agosto y octubre. Esos tironeos afloraron anteayer, durante el congreso del PJ bonaerense, donde le asignaron un rol secundario.

En su camino se cruzan, además, dos candidatos con más peso específico: el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Ambos comparten estrategia: enfocarse en sus gestiones, rechazar cualquier candidatura y aclararles a los desprevenidos que su futuro podría estar arriba, en la Presidencia. "Si saco el transporte adelante, me anoto en cualquier pelea", supo decir Randazzo.

El kirchnerismo cuenta, además, con una extensa lista de intendentes con ganas de llegar a la gobernación, encabezada por el matancero Fernando Espinoza. Otro que se anota y viene haciendo un fuerte lobby en los medios provinciales es el vicegobernador Gabriel Mariotto.

En el acuerdo progresista que comparten el FAP y la UCR sucede lo contrario: faltan candidatos. El GEN podría aportar las ambiciones de Gerardo Milman, miembro del directorio de la Afsca, el senador Jaime Linares o el diputado Omar Duclós. La UCR, por su parte, podría añadir las aspiraciones del legislador y ex intendente de Pergamino Héctor "Cachi" Gutiérrez.

Pero ninguno de ellos tiene el nivel de conocimiento de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, que hoy aparecen excluidos de la lista. No sería la primera vez que el partido termine yendo a buscarlos.

En Pro, la balanza aparece equilibrada entre la vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal, y el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que necesitan elevar su nivel de conocimiento para tener chances en la provincia más extensa y más poblada del país. El economista Carlos Melconian nunca lo logró. Con todo, las internas del dúo ya asoman ser feroces.

Francisco De Narváez sí es uno de los políticos más conocidos en la provincia, pero necesita recuperarse de la caída que sufrió en octubre. También, que Scioli sea expulsado del kirchnerismo para poder tenerlo como mascarón de proa en la boleta presidencial.

Con vidriera en el Congreso, Néstor Pitrola aparece como número fijo de una fórmula trotskista. No habría que olvidarse del diputado Víctor De Gennaro, del senador Adolfo Rodríguez Saá y, por qué no, del ex gobernador Felipe Solá. La provincia tiene lugar para todos.

Fuente: lanacion.com.ar

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