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Lo que dejó el G20

16 de noviembre de 2014 13:28
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Lo que dejó el G20

Los líderes de las 19 naciones más poderosas del mundo y la Unión Europea se reunieron ayer para llevar adelante la cumbre del G20 en Australia, la cual abordó, entre sus principales temas, el crecimiento económico, el desempleo, el cambio climático, el ébola y la crisis de Ucrania. Argentina tuvo un gran protagonismo y mediante el encuentro y reuniones paralelas logró la inclusión del problema de la deuda soberana en el comunicado final del G20 y ahora llevará su campaña contra los fondos buitres a la ONU.

"Estoy viajando a Naciones Unidas mañana para reunirme con los representantes de la Asamblea General, la Unión Africana, del CELAC y del G77+China para ir discutiendo todos los elementos que se hablaron acá en el G20 y seguir avanzando el tema de la deuda en Naciones Unidas", comentó el canciller Héctor Timerman en declaraciones a periodistas al término de la cumbre del G20 en la ciudad australiana de Brisbane.

El canciller destacó que la inclusión en el comunicado del G20 del problema de los litigios es importante no sólo para Argentina, sino también para "todos los países afectados por la emisión de deuda, previa a estas reformas que están planteando el Fondo Monetario Internacional y otros organismos".

Por su lado, el ministro argentino de Economía, Axel Kicillof, comentó que se encuentran "tremendamente conformes" porque "por primera vez en la historia del G20 fue planteado en el comunicado final" el problema de los llamados "fondos buitres" que aqueja a Argentina.

En el punto 12 del comunicado final, los miembros del G20 saludan el progreso realizado en "el reforzamiento de la disciplina y la previsibilidad de los procesos de reestructuración de la deuda soberana".

Asimismo, en el anexo de "Asuntos para mayores acciones" se reflexiona en torno a "los retos que plantean los litigios y con el fin de reforzar el orden y la previsibilidad de los procesos de reestructuración de las deudas soberanas".

En ese sentido, el G20 reiteró su satisfacción por el trabajo internacional respecto a la adopción de acciones colectivas y en torno a las cláusulas "pari passu", que obligan a un pago simultáneo a todos los bonistas, con o sin quitas o, en su defecto, la prioridad de pago a los tenedores de bonos sin quitas.

En el comunicado final, los países del G20 pidieron a sus ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del bloque seguir analizando este problema y los avances en la materia.

"El caso de Argentina ha servido para cambiar la historia de las deudas soberanas", subrayó Kicillof, tras indicar que ahora toca abordar esas cuestiones en las Naciones Unidas.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, y el canciller Héctor Timerman calificaron como "un hecho histórico" la decisión del Grupo de los 20 de incluir en el documento final de la cumbre de Brisbane la cuestión de los fondos buitre y la necesidad de fortalecer los procesos de reestructuración de deudas soberanas.

En un contacto mantenido con la prensa en el Centro de Convenciones de Australia, al finalizar las deliberaciones de la Cumbre, Kicillof manifestó que la delegación argentina se encuentra muy feliz porque "la cuestión quedó reflejada en el documento final" y en un anexo en el que se reconoció la "litigiosidad" que representa el planteo de los fondos buitre y "la necesidad de otorgarle "previsibilidad"a los procesos de deuda soberana.

Por primera vez en la historia del G20, la cuestión de la reestrucutración de deudas soberanas fue planteada en el comunicado final", dijo el titular del Palacio de Hacienda.

"En el cuerpo del comunicado se habla de deuda soberana y después, en un anexo, donde se abunda en la cuestión, queda en claro el tema de la litigiosidad, que es un eufemismo para referirse a los fondos buitres, porque son ellos los que entran en litigio para el cobro de deuda soberana".

El documento final -de tres páginas- habla en el punto 12, sobre un total de 21, de la importancia de contar con "procesos de reestrucutación de deuda soberana ordenados y previsibles".

En el anexo, bajo el título "Temas de Acción Futura", refiere a la "litigiosidad" desatada a partir de la acción de los fondos buitres y ante la necesidad de "dar previsibilidad" a las procesos de reestructuración de deuda. "Damos la bienvenida al trabajo internacional sobre el fortalecimiento de las cláusulas de acción colectiva y pari passu" y alentamos a la "comunidad internacional y al sector privado a que promuevan activamente su utilización", se resalta.

Además, pide a "los ministros de Finanzas y presidentes de Banco Centrales (de los países miembro) que discutan el progreso alcanzado en este tema y en temas relacionados".

En la discusión previa del comunicado final, algunos países pretendían la inclusión del FMI como organismo a cargo del tema, posición que quedó de lado ante el consenso mayoritario de que en la discusión fluyan las distintas alternativas que puedan existir para solucionar el tema.

Kicillof, al brindar detalles sobre las sesiones de trabajo del G20, dijo que "la situación argentina en términos de los ataques de los fondos buitres fueron planteadas abiertamente por muchos de los presidentes y comentada por el FMI".

Y subrayó que "el caso de la Argentina ha cambiado ya la historia de las emisiones de deuda soberana", debido a que en las nuevas colocaciones "se están buscando cláusulas antibuitres".

A renglón seguido, el ministro insistió en que "no alcanza sólo con la modificación de los contratos a futuros por razones obvias, no sólo por la cuestión argentina, sino porque hay un trillón de dólares de deuda en bonos con la cláusula pari pasu", y si algunos de los países emisores entra en reestructuración o default, "va a tener el mismo problema" que nuestro país.

"Cualquiera de esa deuda que pase por un restrucutración o default va a tener el mismo problema que tuvo la deuda argentina si algún juez le da cabida a estas interpretaciones" surgidas en el fallo del juez Thomas Griesa, que fueron convalidadas por la Corte Suprema de EEUU, agregó el ministro.

Las acciones acordadas fueron incluidas en el Plan de Acción de Brisbane y su implementación y resultados serán controlados tanto por el G20 como por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, junto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), fijaron la estimación de crecimiento.

"El plan de acción contiene 800 propuestas de reforma distintas y, si hacemos todo lo que nos hemos comprometido, el FMI y la OCDE nos dicen que nuestro PIB será un 2,1% más alto", dijo el primer ministro australiano, Tony Abbott, al cierre de la cumbre.

Según el comunicado final de la cumbre, alcanzar este objetivo supondría inyectar más de 2 billones de dólares a la economía global y crear millones de puestos de trabajo.

Este crecimiento eleva el objetivo del 2% fijado en febrero por los ministros de Finanzas y que fue rebajado al 1,8% en la reunión ministerial en septiembre, al tener en cuenta que la economía mundial se ralentizaba.

Entre las medidas acordadas para impulsar la economía destaca la creación del Núcleo Global de Infraestructuras, que tendrá un mandato de cuatro años para mejorar la calidad de las inversiones en infraestructuras en todo el mundo.

El organismo, que tendrá sede en Sidney, "contribuirá a desarrollar plataformas de intercambio de conocimiento entre gobiernos, sector privado, bancos de desarrollo y organismos internacionales", según el comunicado.

Otras medidas acordadas persiguen hacer una economía más resistente, reforzar los sistemas financieros y promover un sistema tributario más justo que obligue a las empresas multinacionales a pagar impuestos en los países donde generan ingresos, además de luchar contra la corrupción.

Las acciones acordadas persiguen incrementar la inversión, el comercio y la competitividad, según el G20, que vinculó el éxito de las propuestas con la creación de puestos de trabajo de calidad.

En este ámbito del empleo, el G20 se fijó como objetivo reducir la brecha de participación en el trabajo entre hombres y mujeres en un 25% en el 2025, lo que supondría la incorporación de 100 millones de mujeres al mercado laboral.

Los líderes del G20 también enfatizaron la necesidad de una mayor colaboración en asuntos energéticos para mejorar la eficiencia en su uso, incluida la eliminación de subsidios a los combustibles.

La declaración final de 21 puntos también incluyó una mención al cambio climático pese a que Australia había excluido este asunto de la agenda.

El grupo mostró su apoyo a "acciones fuertes y efectivas" para afrontar el calentamiento global y se comprometió a trabajar "para adoptar un protocolo, otro instrumento legal o acordar medidas con fuerza legal" en la conferencia de París del año próximo.

Durante el encuentro, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció una contribución de 3.000 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima, mientras que Japón se comprometió a aportar 1.500 millones.

El G20 también mostró su preocupación por el "impacto humanitario y económico" del ébola en Guinea-Conakri, Liberia y Sierra Leona, y declaró su apoyo a una respuesta "urgente y coordinada".

El Fondo Monetario Internacional presentó ayer al grupo un plan de 300 millones de dólares de ayuda a los tres países basado en préstamos, subvenciones y condonación de deuda, y hoy su directora gerente, Christine Lagarde, anunció que pedirá la "participación activa" a los líderes de estos países.

Asimismo, el comunicado instó a tomar más medidas para evitar los problemas derivados de los procesos de reestructuración de deuda, una mención que fue celebrada por la delegación argentina que considera que comienza a ponerse límites a los acreedores "buitres".

Fuera de la agenda y de la declaración final quedaron las críticas del bloque occidental y sus advertencias de más sanciones a Rusia por la injerencia de Moscú en Ucrania, que ensombrecieron el debate sobre el crecimiento económico en el inicio de la cumbre.

Los países miembros del G20 representan el 85 % del PIB mundial, el 80 % del comercio global y tienen dos tercios de la población total.

El G20 cuenta entre sus miembros a la Unión Europea, el G7 (EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia), además de Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Suráfrica, Turquía y Rusia.

Además, Australia ha invitado a su vecino Nueva Zelanda a estas reuniones, mientras que España acude como invitado permanente desde 2010.

Fuente: mdzol.com

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