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Rajoy fracasa en su primer intento de formar gobierno

31 de agosto de 2016 21:22
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Rajoy fracasa en su primer intento de formar gobierno

El líder conservador perdió la primera votación en el Congreso, por 170 votos a favor y 180 en contra. El viernes se volverá a votar. Si no gana, habrá nuevas elecciones.

Una situación inimaginable en la política española se ha producido con solemnidad y alevosía en el recinto de debates de la Cámara de Diputados. Mariano Rajoy, que hace más de cinco años domina con su figura el panorama institucional, perdió este miércoles claramente porque solo reunió 170 votos a favor suyo mientras que 180 legisladores se opusieron con entusiasmo.

Los representantes le negaron la confianza que prescribe la Constitución para cumplir el mandato real como candidato de Felipe VI a la presidencia del gobierno por mayoría absoluta, 176 parlamentarios, la mitad más uno del total de 350.

El debate enconado y las relaciones de fuerza que bloquean una salida institucional desde el 20 de diciembre pasado constituyen una situación inédita en la historia española, muy preocupante para la Unión Europea y el gobierno norteamericano, que lo han hecho notar.

En la votación se amenazó por parte de la derecha y la oposición rechazó el “chantaje”, pues la situación abre de par en par unas terceras elecciones en un año que, para colmo, tendrían que realizarse la próxima Navidad. Al líder conservador le queda ahora una segunda oportunidad porque dentro de 48 horas a contar con la hora final del recuento, a las 20,05 del viernes, se iniciará un segundo escrutinio por mayoría simple, donde gana el que consigue más sufragios a favor que en contra.

Según los reiterados anuncios de los partidos con representación, se repetiría el resultado anterior. Rajoy contará otra vez con sus 137 escaños populares, 32 de Ciudadanos y uno de Coalición Canaria, 170.

El resto de los representantes, 180, repetirá su rechazo a la investidura del presidente del gobierno en funciones. Ningún grupo ha proclamado su intención de abstenerse. Puede haber sorpresas, claro, pero de lo contrario serán otra vez 180 a 170 y la Cámara habrá finalizado el procedimiento de investidura negando definitivamente la confianza a Mariano Rajoy. Estas perspectivas de doble derrota dominaron el clima, sombrío para el oficialismo, auspicioso para la oposición, presente en el ánimo en los dos lados de la barricada pese a los aplausos, gritos y peleas a voz en cuello con gestos destemplados.

Después del pedido de confianza realizado por Rajoy el martes, ahora tocaba la respuesta de todos los partidos. La primera, lapidaria, fue la del socialista Pedro Sánchez, que dio un rotundo no al pedido de apoyo de Rajoy para que lo dejara gobernar aunque sea en minoría. El socialista acusó a Rajoy de “chantaje y falta de credibilidad tras cuatro años de recortes y corrupción. Usted no es de fiar, no le daremos un injustificable perdón”.

A continuación se produjo el momento más dramático del encontronazo entre ambos líderes. Sánchez, en tono muy duro, le recitó a Rajoy, enumerando con los dedos, los delitos de los que se acusa a numerosos dirigentes del PP. “Cohecho, fraude, estafa, blanqueo…¡Pero si es todo el Código Penal, señor Rajoy!”.

El candidato conservador se fastidió visiblemente y le espetó a su adversario. "No abuse. Con que me diga que no ya es suficiente, no hace falta que intente argumentarlo. Ya lo he entendido". Le advirtió que si bloquea un posible gobierno “pasará a la historia por provocar terceras elecciones en un año”.

El líder de los liberales de Ciudadanos, Albert Rivera, defendió el pacto con Rajoy destacando que contiene más de 150 medidas concretas, muchas de ellas apoyadas por los socialistas.

Hubo aplausos del PP que se transformaron en una sorpresa cuando Rivera evidenció recelo hacía sus flamantes socios. Al parecer hay cosas que no le permiten fiarse por completo de Rajoy al recordarle que le acosa la corrupción, y admitió que habría preferido “otro presidente y otro Gobierno”. Pero, como ni Rajoy ni Sánchez quieren su gran coalición entre el PP, el PSOE y los liberales, Rivera admite “el plan B”, el pacto, porque “en la vida hay que escoger entre lo malo y lo menos malo”.

Los otros dirigentes criticaron enérgicamente a Rajoy y los populares y les aseguraron que “jamás” piensan apoyarlos. Los más enconados fueron los nacionalistas catalanes y vascos, especialmente los independentistas, de Esquerra Republicana y Partido Democrático. La votación reflejó claramente estas tomas de posiciones y no auguran nada bueno para Rajoy en la segunda votación del viernes.

Fuente: clarin.com

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