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Reñida carrera por la presidencia de EEUU: Hillary 44

9 de noviembre de 2016 01:17
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Reñida carrera por la presidencia de EEUU: Hillary 44

Del total de los 538 votos electorales, de los cuales se necesitan 270 para ganar, la representante del partido democrático se impone por estrecho margen

Donald Trump ganó hoy tres estados históricamente republicanos y Hillary Clinton se quedó con uno de los estados más fieles a los demócratas en el país, según proyectó la cadena de noticias CNN.

Con estos primeros triunfos, Trump ya tiene 31 de los 270 votos electorales que necesita para consagrarse presidente de Estados Unidos, mientras que Clinton escaló a 44 y lleva la delantera.

El candidato republicano ganó en Indiana, Kentucky y Virginia Occidental, que otorgan 11, ocho y cinco votos electorales, respectivamente.

Hillary Clinton se quedó con Vermont, que ponía en juego tres electores, según la proyección estadística de CNN.

Indiana, Kentucky y Virginia Occidental son estados históricamente republicanos.

Vermont es el estado por el cual es senador el ex rival de Clinton en las primarias, Bernie Sanders.

Aunque son 50 estados en total en el país, tan solo un puñado de ellos son los encargados de marcar la diferencia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y la atención está puesta especialmente en los conocidos como "bisagra", porque son los únicos que no poseen una tendencia a priori.

Ellos son: Florida (29 votos electorales), Ohio (18), Carolina del Norte (15), Pensilvania (20), Virginia (13), Georgia (16), Michigan (16), Arizona (11), Colorado (9), Iowa, (6), Nevada (6) y New Hampshire (4).

Trump y Clinton se mantienen muy parejos en los primeros momentos del recuento en Florida, estado vital para determinar quién llegará a la Casa Blanca.

Aunque los primeros datos oficiosos daban, según la cadena Univisión, la delantera al conservador por 30 puntos, después varios medios situaron a la exsecretaria de Estado a la cabeza y posteriormente ambos quedaron prácticamente a la par.

En un baile de cifras que anticipa lo que puede ser la noche, CNN daba medio punto porcentual de ventaja a Trump, con un 48,9 %, frente a un 48,4 de Clinton.

Los resultados de las elecciones se conocerán de manera escalonada, empezando con el cierre de los colegios electorales en la Costa Este y terminando por los estados de Hawai y Alaska.

Más de 200 millones de estadounidenses están llamados hoy a las urnas para elegir a su presidente, renovar el total de los 435 miembros de la Cámara de Representantes, un tercio de los cien senadores que conforman la Cámara Alta y seleccionar a sus gobernadores en 12 estados.

Pese al constante escepticismo de Donald Trump sobre la fiabilidad de las elecciones, muy pocos votantes que acudieron el martes a las urnas encontraron problemas, e incluso los desperfectos que se presentaron fueron los habituales, como máquinas que se descompusieron y largas filas para votar.

Pero, al menos en las primeras horas, la mayoría de los problemas fueron rutinarios, de los que suceden en todos los comicios, tales como filas, desperfectos y algunos problemas con las boletas o los padrones. Un votante de New Jersey reportó que llevaba tres horas formado porque había muy pocas máquinas para votar en su centro de voto en Jersey City.

En Texas, un desperfecto en una computadora en Houston obligó a enviar a los votantes a otro lugar a más de tres kilómetros (dos millas) del lugar. El funcionario electoral John Oldham dijo que la consola fue reemplazada por otra y se reanudó la votación.

Andrea Patience, una técnica farmaceuta de 50 años de edad, fue una de las personas que estaba formada cuando surgió el desperfecto técnico. Dijo que esperó una hora a que fuera arreglada. Patience dijo que había una fila de unas 100 personas en ese momento y que casi la mitad de ellos se fueron.

En Utah, los funcionarios electorales dijeron que los problemas con las máquinas en el sur del estado obligaban a usar boletas de papel, lo que podría afectar a decenas de miles de votantes que aún no habían sufragado.

Un problema técnico en el condado Durham, North Carolina, bastión demócrata en un estado que ha sido clave para la contienda presidencial, causó largas filas luego de que las autoridades electorales tuvieron que optar por un proceso de votación a mano.

También hubo reportes esporádicos en North Carolina de personas que acusaban que no aparecían en el registro electoral pese a que se habían inscrito.

La pregunta este año era si habría problemas extensos que indicaran un patrón de fraude o intimidación de votantes.

Trump había insinuado que Filadelfia era uno de esos lugares propensos al fraude electoral. El fiscal de distrito de la ciudad, Seth Williams, dijo pasado el mediodía que su oficina había investigado 68 quejas de intimidación de votantes, máquinas descompuestas y otros problemas, una cifra similar a la de las tres elecciones presidenciales anteriores. Dijo que todas las acusaciones han carecido de fundamentos.

En la última semana, los demócratas entablaron demandas en siete estados por los presuntos esfuerzos de los republicanos y la campaña de Trump para desplegar una red de observadores que buscara instancias de fraude. Los republicanos rechazaron las acusaciones de intento de intimidación y los jueces no encontraron pruebas de esos intentos.

Aunque había temores de que la intensa retórica de campaña provocaría confrontaciones en los centros de votación, solo se reportaron algunos roces sin mayores incidentes. En el sureste de Michigan, las autoridades señalaron que afuera de un centro de votación, se presentó una discusión entre una mujer que estaba a favor de la candidata Hillary Clinton y otra a favor de Trump, lo que provocó que un hombre empujara a una de las mujeres y otras personas se involucraran. No hubo arrestos.

Esta es la primera elección presidencial en la que no rige una cláusula crucial de la Ley del Derecho al Voto. Un fallo de la Corte Suprema en 2013 anuló la parte de la ley que obligaba a estados y jurisdicciones con una trayectoria de discriminación racial a someter cualquier cambio en sus leyes electorales a la aprobación del Departamento de Justicia federal. Esto permitió a varios estados, en su mayoría con legislaturas y gobernadores republicanos, imponer leyes de identificación más estrictas y limitar la votación anticipada.

Las impugnaciones de algunas de estas leyes han dado lugar a una serie de fallos que bloquearon o anularon algunas disposiciones, a la vez que ratificaron o restauraron otras. Esto generó temores de desinformación entre los votantes, las autoridades electorales y los empleados de los comicios.

Mientras tanto, las autoridades electorales se precavían de cualquier intento de irrupción en sus sistemas. Unos 48 estados aceptaron una oferta del gobierno federal de verificar sus bases de datos de votantes y buscar puntos vulnerables en sus sistemas después de intentos de hackers de penetrar en los de dos estados a mediados de año.

Fuente: eldia.com

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