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Renzo Olivo, el chico que lloraba porque no sabía hablar en francés

31 de mayo de 2017 13:47
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El tenista rosarino completó su hazaña ante Tsonga luego de una carrera cuyo inicio estuvo marcada por el sufrimiento del destierro. Su padre, hombre clave en su vida, y una victoria que quedará grabada en la vigente edición de Roland Garros

"En una cabaña en Plaisir, pueblito francés ubicado a 30 kilómetros de París, todas las noches y durante seis meses Renzo Olivo lloraba. Lloraba porque extrañaba a los suyos, a su familia rosarina que tanto le hacía falta a los doce años. Lloraba porque al desconocer el idioma casi no podía hablar". De esta manera comienza el relato de la historia profesional de Renzo Olivo en su sitio oficial. Lloraba el tenista argentino en sus inicios porque no sabía hablar el idioma del país donde vivía, algo de lo que muy posiblemente hoy se reirá cuando encuentre el momento para repasar el impacto de su victoria ante Jo-Wilfried Tsonga en la primera ronda de Roland Garros 2017 y su posterior alocución en fracés ante las preguntas de la transmisión oficial del prestigioso torneo de París.

Renzo nació en Rosario el 15 de marzo de 1993. Su destino en cierta forma estuvo marcado por la actividad de Antonio, su padre, quien en 1992 había fundado el club Hanser Tenis. La casa familiar de los Olivo estaba dentro del club y, así, este fanático hincha de Newell's y de Lionel Messi, creció rodeado de raquetas, pelotas y polvo rojizo.

Fue a los cuatro años cuando comenzó a dedicarse por completo a su formación como tenista y, arropado por su familia, con el paso del tiempo comenzó a dar pasos firmes en los torneos Futures y Challengers, luego de recorrer un largo y fructuoso camino como Junior. En esa instancia, la de la previa a la profesionalización, jugó 161 partidos en la versión single de los cuales ganó 102 y perdió 59. En dobles completó 134 encuentros (92-42) y los resultados llamaron la atención de un hombre que sería clave en su vida: el ex tenista francés Patrick Mouratoglou.

Olivo había participado en Francia de un torneo organizado por la firma Nike y allí llamó la atención de este ex tenista devenido en entrenador, uno de los más reconocidos del circuito profesional por su incidencia en la carrera de tenistas como Grigor Dimitrov y Marcos Baghdatis, entre otros, pero fundamentalmente por el relanzamiento de la carrera de Serena Williams tras una impensada derrota en la primera rueda de Roland Garros 2012.

De no haber aparecido Mouratoglou, la historia de Renzo en el tenis podría haberse visto truncada ya que su padre ya no podía hacerle frente a las exigencias económicas de la incipiente carrera de su hijo. Fue entonces que el prestigioso coach le ofreció quedarse en su academia de Niza para pensar definitivamente en convertirse en profesional. Entonces tenía 13 años y permaneció en Francia los siguientes tres. Pero Olivo, tal como indica su biografía, extrañaba demasiado a su familia y la adaptación era compleja, por lo que decidió regresar a Rosario.

"Tuve un primer año muy duro. Los primeros cinco, seis meses todas las noches lloraba como un bebé", recordó en una entrevista, aunque reconoció que aquella experiencia, que aclaró que no volvería a repetir si pudiese volver el tiempo atrás, "el idioma me costó mucho y como no podía hablar me sentía más solo aún. Mentalmente me sirvió bastante. Creo que me hice más fuerte que habiéndome quedado entrenando y viviendo en casa".

En Rosario continuó entrenándose con su padre y desde allí dio el siguiente gran paso. En 2011 jugó en Buenos Aires su primer torneo ATP y el resultado fue inesperado: cayó 6-0 y 6-1 ante Facundo Bagnis. El estreno le hizo replantearse el futuro y entendió que debía continuar fogueándose en torneos menores. Alternaba Futures y Challengers con algún ATP hasta su instalación definitiva en el circuito profesional en el inicio de 2017, cuando en Australia jugó su primer Grand Slam (perdió ante el coreano Hyeon Chung en primera rueda).

Fuente: infobae.com

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