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Revés para Donald Trump: la Justicia bloqueó el decreto que cierra la frontera a 7 países

4 de febrero de 2017 18:01
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El despegue muy justo del avión de Gol.

El presidente Donald Trump recibió el más contundente revés en su nuevo gobierno y una severa alerta de los tormentosos tiempos que vienen cuando un juez bloqueó el viernes por la noche su decreto migratorio contra ciudadanos de siete países musulmanes. Furioso con la medida, el jefe de la Casa Blanca, que no está habituado a los límites, replicó ayer que la decisión era “rídícula” y vaticinó que será anulada.

El juez federal James Robart, de Seattle, saltó a una súbita fama mundial el viernes cuando otorgó una medida de amparo que cesa temporalmente la orden ejecutiva de Trump de la semana pasada, que prohíbe por 90 días el ingreso de habitantes de Irán, Irak, Somalia, Siria, Libia, Sudán y Yemen, de mayoría musulmana, países que son considerados sospechosos de terrorismo. La orden de Trump había provocado caos en varios aeropuertos de Estados Unidos, con arrestos y deportaciones y gente que quedaba en un limbo judicial. También había generado protestas en varias ciudades del país y un movimiento de abogados que defendían a los afectados.

La Casa Blanca reaccionó inmediatamente a la decisión judicial mediante el portavoz Sean Spicer, quien calificó la decisión de “outrageous” (en inglés significa indignante, escandalosa, hasta monstruosa) y aseguraba que la medida sería apelada porque creen que el decreto de Trump es “legal y apropiado”. Minutos después, y quizás alertada de que en una democracia hay separación de poderes y las críticas presidenciales a la justicia deben ser controladas, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que había sido eliminada esa palabra.

Sin embargo, Trump volvió a elevar el tono y fue coherente a su estilo: cuando lo embisten, él siempre golpea más fuerte. “¡La opinión de este supuesto juez, que fundamentalmente nos quita (la capacidad) de aplicar la ley, es ridícula y será anulada!”, tuiteó. “Cuando un país ya no puede decidir quién puede y quién no puede entrar en él, especialmente por razones de seguridad, ¡es un gran problema”, agregó.

Pese a la indignación del presidente, las autoridades de Estados Unidos acataron la orden y suspendieron la revocación de unas 60.000 visas. “Los individuos que tengan visas que no fueran físicamente canceladas pueden viajar ahora si su visa es válida”, dijo un portavoz del Departamento de Estado. Incluso algunas compañías aéreas, entre ellas Air France, Qatar Airways, Lufthansa y Swiss, ya han vuelto a transportar pasajeros ayer hacia Estados Unidos, siempre y cuando tengan su visado en regla. Otras aún dudan sobre qué hacer.

Lo que sucedió ayer es un anticipo de la enorme batalla judicial que se viene y los intentos de poner freno a una serie de medidas que ha tomado el presidente como una tromba, en sus primeros 14 días de gobierno, aún cuando muchos de sus ministros no habían sido confirmados por el Senado. La tensión ya había surgido cuando una fiscal general en funciones, Sally Yates, había considerado que el decreto que prohíbe el ingreso de inmigrantes era inconstitucional, Trump la destituyó de inmediato.

Como se vio el viernes, el tema escaló luego en Seattle, donde el juez dio lugar a una demanda que había elevado un fiscal, pero no es el único lugar. En Massachussetts, Virginia Occidental, California, Hawaii y otros estados los tribunales se ocuparán dentro de poco también de esta cuestión. Podría desatarse un caos jurídico y, según algunos expertos, se avecina una crisis constitucional. Si, tal como dicen, la Casa Blanca apela, la pelea puede elevarse hacia la Corte Suprema. Allí será vital para el gobierno que el Congreso apruebe la designación del candidato propuesto por Trump, el conservador Neil Gorsuch porque él podría inclinar la balanza en el tribunal que hoy está empatado entre liberales y conservadores.

Los sectores más progresistas vieron con gran alivio el fallo del juez de Seattle, que al menos pone un límite provisorio a Trump. El líder de la oposición demócrata en el Senado, Chuck Schumer, fue el primer político en reaccionar tras la suspensión temporal de la medida. “Esta decisión judicial es una victoria para la democracia”, afirmó. “Trump debería acatarla, dar un paso atrás y retirar su decreto”, pidió, aunque sabe qué es difícil que lo haga.

Mientras tanto, Trump buscaba descansar el fin de semana en su residencia veraniega de Mar-a-lago, en Florida. Además del fallo del viernes que le provoca seguramente algún dolor de cabeza, también podrá ver, cerca de allí, una marcha programada para el domingo en Palm Beach a favor de los derechos de los inmigrantes.

Pero otra enorme manifestación se está organizando a través de las redes sociales para el 6 de mayo a nivel nacional. Bajo la consigna #weAllBelong (todos pertenecemos) ya se han anotado más de 120.000 personas.

Fuente: clarin.com

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