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River-Boca en el Monumental, donde los gritos han sido pocos

11 de diciembre de 2016 19:20
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River-Boca en el Monumental, donde los gritos han sido pocos

Pocas sensaciones para los jugadores del ámbito doméstico se pueden comparar con gritar un gol en un Superclásico. Que lo diga, si no, el uruguayo Hugo Romeo Guerra, que con un tanto -aquel nucazo en el último minuto del Apertura 1996- marcó su historia para siempre pese a no haber hecho mucho más con la camiseta de Boca. También puede dar fe de ello Ricardo Rojas, el misionero que inmortalizó su nombre con la vaselina en el duelo del Clausura 2002, que a la postre sería su único gol en el fútbol argentino. Sin embargo, desde hace tiempo se vive una situación particular en el partido que más pasiones desata y por el que mayor cantidad de corazones laten: en el Monumental, las emociones son pocas. Desde 2008, se jugaron diez River-Boca en Núñez y sólo en uno alguno de los dos equipos marcó más de un gol.

El cabezazo de Lucas Viatri, que le permitió al Boca de Carlos Ischia ganar el Superclásico como visitante y empezar a descontar puntos en un torneo que lo terminaría viendo campeón -en aquel triangular con Tigre y San Lorenzo- fue el primero de esta serie. Ese escueto 1-0 frente a un River que quedaría último en el certamen marcaría una tendencia para los años venideros.

El encuentro que le siguió -siempre hablando de choques en el Antonio Vespucio Liberti-, en el Apertura 2009, fue el segundo capítulo de un show que habían empezado el mismo año, pero en la Bombonera, Martín Palermo y Marcelo Gallardo. Ambos consumaron el curioso hecho de ser los mismos goleadores de un partido que tuvo el mismo resultado que el anterior. Concluyó 1-1 un duelo que poco valía para el campeonato que ganaría el Banfield de Julio Falcioni.

En el Apertura 2010, River comenzaba a soñar con la recuperación en una temporada que lo tenía sufriendo por los promedios. Lo hacía con el debut de Juan José López en el banco y un 1-0 con gol de Jonatan Maidana frente a un Boca que, con Claudio Borghi en el banco, no encontraba el rumbo. Fue, al cabo, la última gran alegría del conjunto millonario antes de irse al descenso al año siguiente.

En 2012, en el primer duelo en cancha de River luego de que volvieran a compartir categoría, el Boca de Falcioni remontó un 0-2 para igualar en el último minuto con la marca Banfield: además del DT, los goleadores de la recuperación fueron Silva y Erviti. Ponzio y Mora habían sacado ventaja para los locales.Fue el único partido con más de dos goles y el único de toda esta serie en que un mismo equipo gritó más de una vez.

En el Inicial 2013, Emmanuel Gigliotti vivió un clásico inolvidableEl Puma metió el único tanto de otra victoria auriazul.

Bajo una intensa lluvia y con la polémica roja que Mauro Vigliano le sacó a Fernando Gago al cobrar un penal inexistente, River (con gol de Pezzella) lograría empatarle 1-1 a Boca, que se había adelantado gracias a Magallán, por el torneo 2014.

Luego se sucedieron los dos cruces coperos, uno por Sudamericana y otro por Libertadores: ambos 1-0 para el local con goles de Pisculichi y Carlos Sánchez (penal).

Fuente: clarin.com

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