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River va por el sexto título en dos años y medio con Gallardo: las siete finales de un ciclo que cambió la historia

14 de diciembre de 2016 10:38
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River va por el sexto título en dos años y medio con Gallardo: las siete finales de un ciclo que cambió la historia

En búsqueda de la clasificación la próxima Copa Libertadores, el Millonario se juega todas sus fichas en la final de la Copa Argentina ante Rosario Central; de la mano de su actual DT, ganó cinco y perdió dos definiciones

CÓRDOBA.- No queda ni un solo ticket. Las populares volaron el lunes. Las plateas, agotadas el martes. La llegada del equipo de Marcelo Gallardo despertó furor entre los hinchas de una ciudad revolucionada con la final de la Copa Argentina. Los hinchas de River colmarán este jueves las tribunas del Estadio Mario Alberto Kempes para presenciar la octava final del ciclo del entrenador en el club de Núñez. Y las expectativas son altas: de ganar, obtendrá un lugar en la Copa Libertadores y se alzará con el sexto título en dos años y medio. Todo un desafío.

En el fútbol, como en la sociedad actual, el frenesí en el que se vive y las exigencias y necesidades terminan generando que las imágenes pasen de manera furiosa, cambiando el foco de manera instantánea y haciendo perder en el tiempo hechos que, un par de momentos atrás, eran coyunturales. Así vivió Gallardo su ciclo revolucionario: primero llegó la Copa Sudamericana 2014 para romper una sequía de 17 años sin títulos continentales. Luego, la Recopa Sudamericana 2015, el gran festejo de la Copa Libertadores 2015, la obtención de la Suruga Bank 2015 y la segunda Recopa Sudamericana 2016. Cinco conquistas internacionales en dos años y medio, las mismas que tenía el club en toda su historia.

En el medio, el entrenador debió atravesar de todo: pretemporadas cortas, un calendario completamente ajustado y desordenado, la renovación total de un plantel que se despidió de sus máximas figuras a fines de 2015, irregularidades futbolísticas, bajos rendimientos de jugadores que pidió exclusivamente, cambios de sistema para buscar mejores funcionamientos, malas decisiones que lo complicaron en la conformación de las plantillas y lesiones inesperadas, entre otras circunstancias que el fútbol le entregó día a día.

Y allí está. Atravesando el nubarrón que le dejó la dolorosa derrota con Boca, pero a horas de una nueva final, la octava. Y la que, a pesar de todo lo que pasó, parece la más vital y necesaria. Por eso será una prueba de fuego para el entrenador, que apuesta a levantar mental y emocionalmente a un equipo -distinto al multicampeón- que quiere seguir escribiendo la historia que empezó en julio de 2014.

Fue un torneo inolvidable para River. Llegó a la final tras eliminar a Boca en semifinales, en un hecho histórico, y dejando en el camino anteriormente a Godoy Cruz, Libertad de Paraguay y Estudiantes de La Plata. En la final se enfrentó a Atlético Nacional de Colombia y jugó el primer partido en Medellín, donde logró un empate 1-1 muy trabajado, tras estar en desventaja. Un golazo de Leonardo Pisculichi le permitió llegar al Monumental con más tranquilidad y allí liquidó la serie por 2-0, con dos frentazos de Gabriel Mercado y Germán Pezzella.

Al haber ganado la Sudamericana del año anterior, el Millonario debía jugar ante San Lorenzo, campeón de la Libertadores 2014, por la Recopa Sudamericana. En el Monumental, ganó 1-0 con gol de Carlos Sánchez. Luego, otra vez el volante uruguayo se encargó de solucionar un encuentro que fue más que complicado en el Bajo Flores y que tuvo como estrella sobresaliente a Marcelo Barovero, quien se encargó de sacar todas las pelotas que le pasaron cerca.

En la previa de la trilogía superclásica, el elenco de Núñez debió definir ante Huracán -campeón de la Copa Argentina- la Supercopa Argentina por haber sido ganador de la Copa Campeonato 2014 -frente a San Lorenzo con gol de Germán Pezzella, cuando Ramón Díaz era el DT-. Pero River no pudo con el Globo y perdió 1-0 con gol de Puch. Primera caída de los dirigidos por Gallardo en un encuentro definitorio.

En un torneo en el que River pasó por todos los estados de ánimo posibles, el equipo de Gallardo respondió cuando debía: le ganó a Boca en octavos, venció a Cruzeiro en Brasil en cuartos, y llegó a la final ante Tigres de México, luego de eliminar a Guaraní de Paraguay en semifinales. En el DF, el Millonario mostró una cara combativa, de pura resistencia. Se trajo el 0-0 y lo definió en el Monumental por 3-0, con goles de Lucas Alario, Sánchez -de penal- y Ramiro Funes Mori. Luego de 19 años, volvió la Libertadores a Núñez.

No hubo mucho tiempo para celebrar la Libertadores. Tras ganar la Copa, en la misma semana viajó a Tokio, Japón, para jugar la Suruga Bank ante Gamba Osaka. De allí se trajo la cuarta conquista, con tantos de Sánchez -de penal-, Gabriel Mercado y Gonzalo Martínez, en un partido que siempre controló.

La expectativa era enorme. Más de 20 mil hinchas millonarios viajaron a Japón para vivir el Mundial de Clubes, al que el equipo del Muñeco llegó en medio de un bajón futbolístico. La semifinal fue victoria 1-0 ante Sanfrecce Hiroshima con gol de Lucas Alario, y luego llegó Barcelona. Pero el conjunto culé demostró su supremacía y le ganó 3-0 con tantos de Lionel Messi y Luis Suárez -en dos oportunidades-.

Un año después de la última conquista, un renovado River -en nombres y esquema- debió enfrentar a Independiente Santa Fe de Colombia para revalidar la Recopa Sudamericana. En el partido de ida, el equipo de Gallardo logró conservar la valla invicta y el 0-0 no fue mal visto para jugar en el Monumental, donde ganó 2-1 con tantos de Sebastián Driussi y Lucas Alario. Así, se alzó con el quinto título en dos años y medio.

Fuente: lanacion.com.ar

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