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San Lorenzo y su viaje a los extremos: de la explosión en la Copa al apagón ante Aldosivi

22 de mayo de 2017 02:20
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San Lorenzo y su viaje a los extremos: de la explosión en la Copa al apagón ante Aldosivi

El Ciclón dejó pasar otra oportunidad y quedó lejos de Boca

El fútbol no espera a nadie. El que se queda atrapado en ensoñaciones o viviendo de algún recuerdo se expone a que la realidad lo golpee duro, a despertarse en medio de la pesadilla menos pensada.

En el torneo argentino, hay trampas y sorpresas a la vuelta de cualquier esquina. Quien no está prevenido o se confía en exceso, lo termina lamentando. Le pasó a San Lorenzo, que llegaba embriagado por el elixir de la infartante clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores ante Flamengo. Y ayer se fue con el sabor amargo de una derrota que, si no lo saca de la pelea del campeonato, lo deja tambaleando. Entre la medianoche del miércoles y el atardecer del domingo, el Ciclón vivió un viaje a los extremos. Fue heroico ante lo que parecía imposible y también banal e insustancial frente a una misión que debía ser menos compleja, como se desprendía de los datos recientes de este Aldosivi, que arrastraba siete derrotas consecutivas y estuvo más de 550 minutos sin convertir un gol.

Sin algunos de sus jugadores más importantes, San Lorenzo no supo ni pudo sacar adelante un partido que el equipo de Walter Perazzo (el segundo de su incipiente gestión, tras reemplazar a Darío Franco) solventó con orden, criterio y personalidad. En ningún momento dejó entrever que era un alma en pena, en un declive irreversible, un estado que podría haberse deducido de sus números en rojo.

San Lorenzo evitó recurrir al artículo 225 por los juveniles que tiene en el Mundial Sub 20 para contar con los suspendidos Paulo Díaz y Angeleri (autor de dos goles clave, ante Huracán y Flamengo). Volvió el uruguayo Corujo, nervioso e impreciso, tanto para cubrir su sector como para finalizar sus escasas proyecciones. También se abrió un hueco para Coloccini, a quien se lo nota precipitado, sin dar la tranquilidad necesaria. De todas maneras, teniendo en cuenta que Aldosivi no atacó nunca en el primer tiempo (la expresión es literal, no encierra ninguna metáfora), cualquier deficiencia se podía disimular.

Donde se hicieron más notorias las bajas de San Lorenzo fue en el medio campo, sector que constituye el motor de todo equipo y que da una pauta muy imporante de sus posibilidades y estilo. Descansaron Ortigoza y Belluschi, que además de acumular algunas pequeñas lesiones quedaron desfondados tras el desgaste físico y emocional del último miércoles.

En la zona media no le funcionó la reingeniería al analítico y pensante Diego Aguirre. No por la inclusión de Mercier, que, de lejos, fue el mejor de los volantes locales. Parado delante de la línea de cuatro en el esquema 4-1-4-1, Pichi juega con el manual: cubre bien los espacios, no erra un pase, casi nunca se equivoca sobre cuál debe ser la orientación de la jugada, está atento a meterse entre los centrales. Tiene el partido y la cancha en la cabeza. Quizá porque el entrenador uruguayo lo ha tenido poco en cuenta, ayer volvió a jugar con una concentración extrema, como para demostrar que puede seguir siendo útil y que San Lorenzo debería considerar la alternativa de renovarle el contrato en junio.

Los inconvenientes del Ciclón surgieron metros más adelante de Mercier. A Mussis, que habitualmente ocupa la posición del Pichi, no le sentó bien la función de interior. Le faltan panorama y lectura del juego, saber interpretar la mejor opción en los últimos 35 metros del campo rival. No todo se puede resolver con ímpetu y empuje, características que definen al ex Gimnasia. Al verse incómodo, hizo muchas pases inocuos, hacia atrás o a los costados, como queriendo equivocarse lo menos posible, pero también con una aportación intrascendente.

Tino Costa está cumpliendo su sueño de jugar en el club del que es hincha, pero se mantiene esa tendencia de que su paso por el Ciclón será irrelevante. De su potente y precisa zurda sale poco y nada. Es un futbolista que pasa en puntas de pie por el partido. Otro zurdo, Botta, uno de los últimos refuerzos, muestra una liviandad que justifica que su excursión por el fútbol europeo haya sido tan breve, más allá de una grave lesión que aplazó más su adaptación.

Con este panorama tan sombrío en la creación, San Lorenzo pasó un primer tiempo a ciegas, dependiendo de algún desborde de Cerutti -su nivel bajó en la segunda etapa- y lamentando durante los 90 minutos lo errado que estuvo Blandi en las pocas ocasiones que le quedaron.

A Aldosivi le llevó 45 minutos anular a San Lorenzo y tomar nota de que era una oposición a la que había que animársele. Lo hizo de arranque en el complemento, con cuatro situaciones de gol antes de los 20 minutos, prólogo del gol del central Alegre, que tomó un despeje de Navarro a un cabezazo de Lugüercio. Un premio a la consistencia defensiva de Aldosivi, al trajinar de Brum, las escapadas del escurridizo Tony Medina y la solidaridad de todos.

Minutos antes de la desventaja había ingresado el juvenil Barrios, una bomba de energía, determinante en la Libertadores y merecedor ayer de una titularidad que otros no supieron aprovechar. Barrios pelea por la pelota y encara con igual coraje. Por la izquierda ayudó a activar a un equipo que estaba adormecido. Es la renovación que se viene y que necesita San Lorenzo. Tampoco bastó la clase de Romagnoli que llega en forma de suspiros. El Ciclón fue presa de este "Tiburón" Aldosivi, que lo metió mar adentro cuando remaba hacia las orillas del campeonato.

Fuente: lanacion.com.ar

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