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Con una serie de decretos, Trump ataca el legado de Obama

24 de enero de 2017 04:44
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Con una serie de decretos, Trump ataca el legado de Obama

WASHINGTON.- La ola proteccionista de Donald Trump cobró impulso y se potenció con una batería de medidas y señales en el mismo día. En cuestión de horas firmó un decreto por el que directamente retiró a los Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), impulsado por la anterior gestión de Barack Obama para contrarrestar el peso comercial de China.

"Vamos a generar una oleada de producción local. Las industrias y los empleos van a florecer", dijo.

También ayer firmó un decreto por el que congeló las contrataciones y compras del Estado, con excepción de las destinadas a las fuerzas armadas. Eso, como parte de su anunciado objetivo de "reducir el Estado".

Todo eso se complementa con el anuncio formal de que eliminará "hasta un 75%" de las regulaciones que hoy pesan sobre la industria y les reducirá impuestos en un nivel que oscila entre el 15% y el 20%. Buena parte de las regulaciones industriales que hoy rigen apunta al uso de energías renovables, cuidado del medio ambiente y contratación de servicios médicos para trabajadores y empleados.

"Si reducimos los impuestos y subimos los aranceles, no habrá razón para que las empresas de Estados Unidos se instalen en otros países", razonó ante los periodistas.

De todas formas, advirtió: "Si una empresa se va de Estados Unidos a producir afuera, cuando el producto entre, le pondremos aranceles más altos", como modo de desalentar activamente una tendencia que se agudizó con la globalización.

De hecho, la intención de Trump es cargar con elevados aranceles todos los productos de empresas norteamericanas que los produzcan en el exterior, según indicó a líderes sindicales con los que se reunió ayer. "El trabajo vuelve a casa", dijo. En este momento, el desempleo está en un nivel del 4,7%, considerado poco menos que pleno empleo. La jornada se completó con una resolución para cortar la ayuda financiera a entidades u organizaciones que facilitan o promueven abortos en el extranjero (ver aparte). Más de una vez dijo que el Estado no tenía "por qué poner dinero para eso".

La catarata de decisiones adoptadas ayer se suman al paso que dio en la tarde del domingo, cuando anunció la renegociación del Acuerdo Comercial del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) que elimina aranceles en las fronteras con México y Canadá. Con el paso del domingo, Trump anunció la renegociación de ese acuerdo. Con el que dio ayer, directamente eliminó la posibilidad de que Estados Unidos se una al acuerdo comercial con otros 11 países de la cuenca del Pacífico.

Negociado trabajosamente durante siete años, el TPP fue promovido por el ex presidente Barack Obama y un fuerte consenso empresarial como herramienta para contrarrestar el avance comercial de China.

Lo suscribieron doce países. Tres de la región: México, Perú y Chile. Junto con ellos figuran Australia, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam. El gobierno de Mauricio Macri había anunciado la intención de que la Argentina se sumara de alguna manera al bloque.

La retirada de Estados Unidos del acuerdo fue una de las promesas electorales de Trump. "Eso no tiene sentido ni sirve para nada", sostuvo. Desde una perspectiva formal, el paso dado ayer no tiene efecto real, ya que para la confirmación era indispensable el voto del Congreso, algo impensable poco menos que imposible con el dominio republicano del Congreso.

En esa misma línea, el FMI señaló que la retirada "no tiene impacto relevante" en la economía de los países de la región que lo han firmado. Pero en los hechos es la ratificación pura y dura de la política comercial de Trump, que quiere deshacer todo lo hecho por Obama en esa materia y que apunta a demorar la globalización a base de proteccionismo.

"Sí es toda una señal", coincidió el jefe del Departamento para el Hemisferio Occidental del mismo organismo, Alejandro Werner.

El acuerdo, que posiblemente quede gravemente herido, asociaba una población de 800 millones de personas, un 40% de la economía mundial y una cuarta parte del comercio mundial.

Para Obama y para los países suscriptores, era una "buena y justa manera de contrarrestar" el peso comercial del gigante asiático.

Muchos en esta capital vieron lo ocurrido con preocupación. "Esto es un error grave que tendrá consecuencias para la economía norteamericana y para la posición estratégica de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico", dijo el senador republicano y ex candidato presidencial John McCain.

"La retirada de nuestro país abrirá las condiciones para crear un espacio en el que sea China el que reescriba las normas y lo haga a expensas de los trabajadores norteamericanos", añadió.

Varios analistas apuntaron en la misma dirección. Harry Kazianis, director del Centro de Estudios para el Interés Nacional, con sede en esta ciudad, y expositor del China Policy Institute, advirtió que la retirada no puede ser así de sencilla. Sin ofrecer nada a cambio.

"El presidente Trump tendrá que ofrecer alguna alternativa a los países de la región para ganar su confianza", razonó.

En una nueva escalada de la tensión con China, la Casa Blanca advirtió ayer a Pekín que Estados Unidos defenderá "los intereses internacionales" en el mar de la China Meridional y que el comercio debe ser "una calle de doble dirección".

En su primera conferencia de prensa diaria, el vocero del presidente Donald Trump, Sean Spicer, dejó claras las líneas del nuevo gobierno en relación con China.

"El presidente entiende el mercado que tiene China y nuestro deseo es seguir penetrando este mercado. Pero también reconoce que hay muchas preocupaciones sobre cómo somos tratados a la hora de entrar en el mercado chino", dio Spicer.

Fuente: lanacion.com.ar

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