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Una supuesta compra de un departamento complica a Lula

29 de enero de 2016 22:58
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Es un triplex en las playas de Guarujá. Se lo adjudican, pero el lo niega. Declarará ante la justicia en febrero.

Decidido a ampliar el cerco contra Luiz Inacio Lula da Silva, el fiscal paulistano Cássio Conserino, lo intimó a declarar ante el ministerio público por la supuesta adquisición de un departamento en una de las playas de Guarujá, en el litoral paulista. Sospecha, según dijo, que Lula y su mujer Marisa, podrían ser los dueños de una unidad en una torres llamadas Solaris, que en verdad está a nombre de la constructora OAS. Para el fiscal, eso podría significar un presunto delito de lavado de dinero.

Todo esto partió de una investigación ordenada por el juez federal Sergio Moro, que conduce la operación Lava Jato sobre los escándalos de coimas en Petrobras, apenas unos días atrás. El magistrado autorizó a la policía federal a buscar información sobre ese conjunto de edificios Solaris, ante la sospecha de que habría sido utilizado por la compañía OAS “como una forma disimulada de coimear a los agentes que se beneficiaron con el esquema delictivo” en la petrolera estatal. Pero tanto Moro como sus fiscales indicaron que sus averiguaciones no tenían nada que ver con el departamento que presuntamente sería del ex presidente.

En una nota divulgada el miércoles, Lula repudió “las tentativas de involucrar mi nombre en actos ilegales” y recordó que “no fui citado” por el juez Moro en este caso”. Lula advirtió que jamás “ocultó patrimonio” y que “no” recibió favores de nadie. El ex presidente se queja de haber tenido su vida revisada hasta los últimos rincones en los últimos 40 años –desde que comenzó a tallar en la política brasileña—y que jamás se encontró una acusación válida contra él.

Admitió que había pagado una cuota para la adquisición de una unidad del Solaris cuando recién estaban los cimientos. Pero señaló que luego optó por desistir de la adquisición, con lo que recibió de vuelta la inversión inicial. Para el presidente del Partido de los Trabajadores, Rui Falcao, de lo que se trata es de “derretir a Lula para continuar con la destrucción del PT”. El dirigente señaló que hubo una serie de ataques que luego se mostraron infructíferos. “Son los mitos de una casa en Morumbí (el lugar más rico de la capital paulista); de la fortuna de Lula con una cuenta en el exterior y así con otras cosas”.

Lo cierto es que el caso dio pie a la fiscalía paulistana para forzar al presidente y su señora a declarar sobre el supuesto caso, cosa que debe ocurrir el 17 de febrero. Para el gobierno brasileño, con este episodio se busca también deteriorar la imagen de la presidenta Dilma Rousseff e inmovilizar aun más su gobierno. Para analistas políticos, como el doctor Benedito Tadeu César (profesor de la Universidad Federal de Río Grande del Sur), lo que está en juego es la retomada de las iniciativas que buscan condenar a Dilma a un juicio político. En la opinión del especialista, que haya ahora una aparente calma se debe nada más que al receso parlamentario. “Cuando este termine (a principios de febrero) podrán volver las prácticas de chantaje y confrontación del Parlamento con el Poder Ejecutivo”. El analista considera que si el titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha continúa en esa función, “creará nuevos problemas al gobierno de Rousseff. Y el opositor PSDB alimentará esas maniobras”. Para César, la única chance de Dilma para revertir el cuadro “de terror” sería revertir el estancamiento económico. “Sin esto tal vez no haya impeachment, pero tampoco vendrá la paz tan necesaria para el ejercicio de un buen gobierno”.

Fuente: clarin.com

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