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El supuesto testaferro de Boudou se presentó y no aceptó preguntas

13 de junio de 2014 03:00
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El supuesto testaferro de Boudou se presentó y no aceptó preguntas

Alejandro Vandenbroele, titular de The Old Fund -la firma que controlaba Ciccone- sólo presentó un breve escrito ante el juez Lijo. Entre otras cosas, pidió una pericia contable sobre la compañía.

Alejandro Vandenbroele, la primera pieza sobre la que se reconstruyó la trama del caso Ciccone, se presentó ayer a prestar declaración indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo, como uno de los acusados de haberse quedado con la imprenta para luego poder hacer negocios con el Estado imprimiendo billetes.

Como Lijo no aceptó el pedido para retrasar su presentación, Vandenbroele y su abogado defensor, Germán Soria, llegaron ayer puntualmente a las 11 a los tribunales de Comodoro Py, lograron esquivar a los periodistas que los esperaban en el tercer piso y entraron al juzgado.

Sin perder los modales pero bastante nervioso, Vandenbroele dejó que su abogado condujera la presentación. Tal como se había anticipado, en el escrito que dejó en manos del juez solicitó que se incorporen a la causa varias medidas de prueba, como una pericia contable sobre The Old Fund -firma que controló Ciccone hasta que el Congreso la estatizó en agosto de 2012- y que se profundice la investigación con respecto a la llamada “ruta del dinero” que financió las sucesivas operaciones a través de las cuales la calcográfica dejó de estar bajo el control de la familia que la había creado.

Esta solicitud coincide con la del vicepresidente que, tanto en sus dichos como en el texto que entregó en el juzgado, insistió en orientar la mirada judicial hacia las transferencias de dinero que posibilitaron renegociar las deudas de la imprenta y dejaron a los Ciccone con el 30 por ciento de la empresa que habían fundado, mientras que el resto de las acciones pasaban a manos de The Old Fund.

Boudou, y de algún modo también Vandenbroele, esperan que Lijo hurgue en esas operaciones y, sobre todo, en el origen de los fondos y los financistas que los proporcionaron. El vicepresidente y sus allegados mencionaron al banquero Jorge Brito y al empresario Raúl Moneta. Una hora y media después de su llegada, Vandenbroele y Soria salieron por una puerta lateral del edificio para esquivar a los medios. El empresario, que caminaba custodiado por la policía, se subió a un auto gris sin dar declaraciones ni arrugar su elegante traje azul oscuro.

Boudou, y de algún modo también Vandenbroele, esperan que Lijo hurgue en esas operaciones y, sobre todo, en el origen de los fondos y los financistas que los proporcionaron. El vicepresidente y sus allegados mencionaron al banquero Jorge Brito y al empresario Raúl Moneta.

Los periodistas habían sido retirados del tercer piso por pedido del juzgado, tal como había ocurrido el lunes durante la prolongada declaración de Boudou.

El nombre de Alejandro Vandenbroele se hizo conocido cuando su ex esposa, Laura Muñoz, dijo a la prensa que él había admitido ser testaferro del vicepresidente en el comando de la firma que había pasado a controlar la imprenta Ciccone con el plan de imprimir billetes de curso legal. Su testimonio, divulgado en febrero de 2012, fue el primer paso de lo que hoy es una trama judicial que tiene a Boudou al borde de un procesamiento por corrupción y cuyas esquirlas tocan a varios funcionarios y salpican a la presidente.

Además de entregar su texto de descargo -que será incorporado al expediente como su declaración en la indagatoria- Vandenbroele abrió la posibilidad de ampliar sus dichos en una próxima cita.

Una sociedad de Bolsa, empresas fantasma uruguayas y otras estructuras financieras se repiten en el caso Ciccone y las causas por irregularidades en la compra de préstamos por parte de la Anses y el canje de la deuda de 2010. Estas coincidencias fueron presentadas ayer por el diputado de Unión Popular, Claudio Lozano, al juez federal Ariel Lijo.

Lozano contó que el magistrado “se interesó” por esas conexiones entre su causa y las otras que tienen sus colegas Norberto Oyarbide y María Servini de Cubría. Quiere saber si Boudou repitió la misma conducta supuestamente delictiva en estos casos. Sucede que Boudou fue primero titular de la Anses (2008), luego ministro de Economía (entre 2009 y 2010) y vicepresidente a partir de 2011 en momentos en que ocurrieron esas denuncias.

El diputado denunció que la Anses, ya dirigida por Diego Bossio, compró irregularmente en 2009 sociedades de Bolsa “por $ 570 millones a precios arbitrarios y sin saber quiénes eran sus dueños”. La compra la hizo a través del llamado Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses. Además, realizó dos canjes de títulos de la deuda con la firma Southern Securities LLC., con domicilio en EEUU; la sociedad de Bolsa uruguaya P. T. BEX Bursátil y la sociedad de Bolsa argentina Facimex S.A. que Lozano vinculó con el dueño del banco Macro, Jorge Brito.

Facimex es la misma empresa que recibió fondos de la firma uruguaya fantasma Dusbel S.A. para la compra de Ciccone por parte de The Old Fund que dirigía Alejandro Vandenbroele. Lozano se quejó porque Oyarbide “archivó la causa por inexistencia de delito” pese a que la Anses perdió “$ 7.800 millones” con esas compras.

El jefe de Gabinete Jorge Capitanich, sostuvo que Amado Boudou deberá señalar a quién se refirió cuando habló de “los machos del off the record” en referencia a los funcionarios que “filtran información a los medios sobre la causa Ciccone”.

El vicepresidente criticó a integrantes del Gabinete que se “sientan a hablar con periodistas”, calificándolos como “operadores políticos”, y planteó que “los machos del off hablan con periodistas para generar una operación mediática” en su contra.

Fuente: losandes.com.ar

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