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Temer confía en que el efecto de los Juegos suavice la transición

24 de agosto de 2016 05:07
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Temer confía en que el efecto de los Juegos suavice la transición

Busca un amplio apoyo de los 81 senadores que desde mañana darán inicio a la fase final del juicio político; niegan que haya irregularidades en el proceso

BRASILIA.- El resultado del impeachment a Dilma Rousseff ya parece irreversible. Envalentonado por el ambiente positivo que dejó en el país el éxito de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro, el gobierno del presidente en funciones de Brasil, Michel Temer , confía en conseguir un amplio apoyo en el Senado para la destitución de la ya suspendida mandataria, mientras que el Congreso negó ante la Organización de los Estados Americanos ( OEA ) que hubiera irregularidades en el juicio político, cuya última fase se inicia mañana y debería tener su desenlace la próxima semana.

Para que Dilma -que enfrenta cargos por manipulación de las finanzas públicas y está apartada de su cargo desde el 12 de mayo- sea definitivamente retirada del poder, la moción por la destitución debe contar con el respaldo de una mayoría de dos tercios de la Cámara alta, o sea 54 de los 81 senadores. Y pese a que no todos los legisladores expresaron su opinión, el gobierno interino estima que superarán con holgura ese umbral.

"Debemos tener entre 60 y 63 votos a favor del juicio político. Siendo conservador, debemos tener 61 votos", señaló el jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, a la Radio Estadão.

Hasta el momento, sólo 48 senadores han hecho pública su intención de voto por el impeachment, y 19, en contra. Sin embargo, a principios de este mes, cuando el mismo Senado tuvo que decidir si aceptaba o no las acusaciones contra Dilma, 59 de los senadores dieron luz verde al proceso y 21 votaron en contra. Ahora, pasados sin grandes inconvenientes los Juegos Olímpicos, el jefe de Gabinete cree que los brasileños se contagiaron del clima de optimismo que dejó el megaevento y que eso se traducirá en una clara voluntad de los senadores de dar vuelta la página e iniciar una nueva etapa política en el país.

"El balance de los Juegos fue altamente positivo. Hicimos mucho con poco dinero y mostramos que el brasileño es responsable y acogedor", señaló Padilha, al tomar para la actual administración encabezada por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) todo el crédito de un esfuerzo que fue principalmente impulsado por el Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma y de su padrino político, su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva.

Ya con los Juegos terminados, en el Senado el ambiente ayer era de creciente tensión, un día antes de que, hoy, se inicien allí las sesiones de la etapa final del proceso de impeachment. Mañana y pasado mañana hablarán testigos de ambas partes; luego, el lunes, por primera vez comparecerá al plenario la propia Dilma, para defenderse, y se espera que los senadores voten entre el martes y el miércoles próximos, una vez que finalice el debate.

Atentos a las críticas que surgieron en torno al proceso de impeachment contra Dilma, sobre todo después de la presentación de una denuncia y un pedido de medida cautelar del PT ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) -órgano autónomo de la OEA, pero que se financia con su presupuesto-, los abogados del Senado y de la Cámara de Diputados respondieron ayer por carta al pedido de explicaciones que había enviado la CIDH. Allí garantizaron que el juicio político se ajusta cabalmente a la Constitución brasileña y que cumplió todos los requisitos legales.

"Fueron observados los preceptos constitucionales, legales y reglamentarios que marcan el norte del proceso de impedimento, sin que se pueda hablar de ninguna ilegalidad o inconstitucionalidad en los actos practicados", señalaron los letrados del Senado, Fernando César Cunha y Alberto Cascais. También adjuntaron una larga lista de documentos sobre todo lo actuado por el Congreso, así como de las medidas tomadas por Dilma en el gobierno, que constituirían "crímenes de responsabilidad fiscal" si así lo determina la mayoría calificada de la Cámara alta (emisión de decretos que alteraron los gastos y obtención de créditos para el Estado a través de la banca pública sin autorización del Congreso).

Asimismo, resaltaron que todo el proceso de impeachment estuvo supervisado por el Supremo Tribunal Federal (STF) y que el presidente de la Corte, Ricardo Lewandowski, será quien encabece las sesiones del Senado en esta etapa final del juicio político.

Si al menos 54 senadores votaran por la condena de Dilma, la suspendida presidenta sería de inmediato despojada del poder e inhabilitada para ejercer un cargo político por ocho años; en cambio, si superara el impeachment, volvería automáticamente a ejercer su cargo en el Palacio del Planalto y abandonaría su virtual reclusión actual en la residencia oficial del Palacio da Alvorada.

Hasta ahora, sólo un presidente en la historia de Brasil fue sometido a un impeachment: Fernando Collor de Mello en 1992, acusado por corrupción. El entonces presidente prefirió renunciar antes de ser condenado por el Senado, aunque fue inhabilitado políticamente de todas maneras y volvió a lanzar más tarde su candidatura como senador, cargo que aún hoy ocupa. Dilma reiteró esta semana que la renuncia no está en sus planes.

"No tengo la mínima intención de renunciar. No les daré ese regalo. Lucharé hasta el final", afirmó la dirigente del PT en una entrevista al canal SBT.

Las autoridades de Brasilia volvieron a instalar ayer una valla de más de un kilómetro frente al Senado, que separará a los manifestantes que puedan concentrarse durante la etapa final del juicio político contra la suspendida presidenta Dilma Rousseff.

La valla metálica tiene un kilómetro de longitud, tres metros de altura y divide en dos la Explanada de los Ministerios, que termina en la sede del Senado, donde a partir de mañana se celebrará la etapa definitiva del proceso contra Dilma, suspendida de sus funciones desde mayo pasado.

La intención de las autoridades es que los manifestantes a favor de la destitución de Dilma se concentren en el lado derecho de la valla, mirando hacia el Senado, y que quienes apoyan a la dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) lo hagan a la izquierda.

Esa misma valla fue instalada en la Explanada de los Ministerios en las etapas anteriores del proceso, pero para la etapa final casi no han sido convocadas manifestaciones.

Fuente: lanacion.com.ar

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