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Temer ganó una batalla judicial, pero su continuidad aún es incierta

10 de junio de 2017 03:18
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Brasilia. El Tribunal Superior Electoral de Brasil absolvió ayer en una ajustada votación de cuatro votos contra tres a Dilma Rousseff y Michel Temer de las irregularidades denunciadas en la campaña que compartieron como fórmula presidencial en 2014, con lo que mantuvo en su puesto al actual gobernante.

Aunque el juez Herman Benjamin, instructor del proceso en el Tribunal Superior Electoral, consideró “comprobado” que esa campaña se financió con dinero de la corrupción, sólo dos de los otros seis miembros de la corte electoral lo respaldaron y los cuatro restantes formaron la mayoría que acabó exculpando a Rousseff y a Temer.

“No hay pruebas concretas, sino hilaciones”, dijo el magistrado Napoleao Maia, quien abrió la línea divergente a la opinión del instructor, que fue seguida por Admar Gonzaga y Tarcísio Vieira, dos jueces nombrados para esa corte por Temer en los últimos meses en función de sus atribuciones presidenciales y para cubrir vacantes.

Benjamin se había apoyado en buena medida en las investigaciones de la trama de ilícitos y “delaciones premiadas” en torno a Petrobras, que llevaron a prisión a decenas de empresarios y políticos y develaron financiación ilegal, pagos hechos a empresas inexistentes y “compra” de apoyos de partidos políticos, entre muchas otras irregularidades.

Uno de los puntos fundamentales de esa investigación fue el rol en esa trama del grupo Odebrecht, que confesó haber donado para esa campaña 150 millones de reales (45 millones de dólares) obtenidos con contratos amañados con la petrolera estatal y que en realidad disimulaban los sobornos pagados por eso.

Sin embargo, los abogados de Temer y Rousseff pidieron la nulidad de esas pruebas, pues fueron introducidas durante el proceso y no constaban en la acusación inicial, por lo cual afirmaron que su utilización “violaría” el derecho a la amplia defensa.

Esa tesis fue aceptada por los cuatro magistrados que rechazaron las imputaciones, lo cual restó fuerza a la acusación e impidió una sentencia condenatoria que habría desalojado del poder a Temer, quien asumió el año pasado, después de que Rousseff fuera destituida por irregulares manejos de los presupuestos.

Con esta decisión, Temer elimina uno de los frentes judiciales que tiene abiertos y pasa a enfrentar otro no menos complicado en el Supremo Tribunal Federal, equivalente a la Corte Suprema, que ha abierto una investigación en su contra por supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita.

Estas imputaciones se fundamentan en las confesiones de directores del grupo JBS, que declararon a la Justicia que sobornan a Temer desde 2010. Los poderosos dueños del frigorífico más grande del mundo entregaron audios y videos que comprometen la situación del mandatario y de uno de sus más prominentes aliados, el senador Aécio Neves.

La demanda contra la fórmula electoral Rousseff-Temer ante el TSE no estaba vinculada con los últimos escándalos, pero en Brasil se veía una posible condena como una forma de sacar a Temer del poder. Incluso sectores políticos y económicos antes favorables al programa de reformas del presidente consideraban una anulación del mandato presidencial como una “salida elegante” para el golpeado político conservador, que llegó al Planalto tras la polémica destitución de Rousseff.

Con el último voto. El juez Gilmar Mendes, titular del TSE, fue quien desempató al final.

Los jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE) descartaron por cuatro votos contra tres las denuncias de financiamiento ilegal contra la fórmula electoral que ganó las elecciones del mes de octubre de 2014, en las que fueron reelegidos la expresidenta Dilma Rousseff y Michel Temer como vicepresidente. Ese binomio se impuso al de Aécio Neves-Aloysio Nunes, del Partido de la Social Democracia.

Fuente: lavoz.com.ar

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