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Tensión gremial: transporte se une y la UOM amenaza

15 de abril de 2015 03:20
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El sindicalismo peronista invirtió ayer sus roles habituales: mientras los gremios del transporte opositores pausaron cualquier acción de protesta y sólo se enfocaron en la unidad del sector como anticipo de la eventual fusión de la CGT, el sindicato más emblemático del oficialismo, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) lanzó un plan de lucha por la demora en la negociación de su acuerdo salarial para este año. Ambos movimientos responden a un escenario de tensión en las paritarias, en el que ninguna organización quiere ser pionera y mientras el Gobierno posterga una definición sobre el Impuesto a las Ganancias.

La dilación en la adopción de protestas por parte de los sindicatos del transporte fue, paradójicamente, una demostración de fuerza. De ese modo, las organizaciones que integran la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT), todas de sesgo opositor, resistieron la presión de las centrales obreras disidentes para lanzar una nueva huelga luego de la del 31 de marzo.

En cambio, el plenario de ayer de los transportistas en la Unión Tranviarios Automotor (UTA) eludió esa definición al menos hasta el mes que viene y se concentró en su propia unidad bajo el sello de CATT, que de esa forma enterró definitivamente la Unión General de Trabajadores del Transporte (UGATT), una agrupación creada por el taxista Omar Viviani dentro de la CGT de Antonio Caló y con el único propósito de opacar a los gremios de la actividad que reportan a Hugo Moyano.

A falta de medidas de fuerza -postergaron también una eventual restricción de tareas en días feriados- avisaron que publicarán una solicitada dirigida a Cristina de Kirchner para reclamarle una audiencia para tratar los problemas del sector, en particular el peso de Ganancias sobre los salarios de los trabajadores de la actividad.

La CATT, un sello preexistente que encabeza el portuario Juan Carlos Schmid (mano derecha de Moyano en la CGT opositora), renovó su estructura para dar paso a los protagonistas de la huelga del 31 de marzo: el ferroviario Omar Maturano (que será el nuevo secretario adjunto) y el colectivero Roberto Fernández, de la UTA, a quien le fue reservada la secretaría gremial. Ambos dirigentes pretenden ser los árbitros de la eventual reunificación de la CGT que negocian aliados de Moyano con dirigentes de la central de Caló, aunque a espaldas del metalúrgico.

Detrás de ellos se encolumnó ayer otra veintena de gremios del transporte por carretera (como camioneros y los trabajadores de peajes, ambos bajo el control de Moyano); aeronáutico (los aeronavegantes y los pilotos de cabotaje nucleados en Uala); ferroviario (maquinistas de La Fraternidad y señaleros), y el grueso de los portuarios. Con ese escenario, y como anticipó este diario, Moyano no tendrá demasiado margen hoy para lanzar una nueva huelga durante la reunión del Comité Central Confederal de su CGT.

Fuente: ambito.com

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