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Trump fustiga a Irán y peligra el acuerdo nuclear

14 de octubre de 2017 03:00
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Trump fustiga a Irán y peligra el acuerdo nuclear

Acusó al gobierno persa de “terrorista” y pidió al Congreso salirse del pacto. Francia, Alemania y Rusia lo criticaron.

En un encendido discurso en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a Irán de ser el “principal patrocinador del terrorismo” en el mundo y pidió al Congreso que endurezca las sanciones contra el país persa.

Trump anunció también ayer que no volverá a certificar el acuerdo nuclear con Irán, firmado junto con las principales potencias del mundo en 2015, lo que obligará al Congreso norteamericano a debatir y votar si Washington se mantiene dentro del convenio o si impone nuevas condiciones, una opción que desató críticas de sus socios europeos, Rusia e Irán.

Trump le pidió al Poder Legislativo que revise el acuerdo nuclear, firmado en 2015 junto a Irán, Gran Bretaña, China, Rusia, Francia y Alemania, y corrija los “defectos graves” del texto negociado internacionalmente para que Teherán “nunca, nunca, obtenga un arma nuclear”.

Pese a las constantes denuncias de la Casa Blanca, todos los otros países firmantes del acuerdo sostienen que Teherán está respetando los compromisos asumidos hace dos años. Por eso, desde Teherán y con un mensaje extremadamente duro, el presidente iraní, Hassan Rohani, le contestó a Trump y le aclaró que “no es posible que un solo país no certifique el acuerdo”, un texto que es “un documento internacional, ratificado por el Consejo de Seguridad de la ONU”.

Trump “no sabe que ninguna cláusula o ley puede ser agregada al JCPOA (sigla del nombre completo del acuerdo)”, explicó Rohani y le sugirió al presidente estadounidense que tome clases de derecho internacional, además de historia y geografía, según un mensaje a la nación televisado y difundido por la cadena de noticias CNN.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, coincidió con Rohani y destacó que “no está en manos de ningún presidente de ningún país del mundo ponerle fin” al acuerdo. Sin embargo, Trump fue contundente en su discurso de ayer al adelantar que, si el Congreso estadounidense no logra modificar el acuerdo o si sus aliados internacionales no lo aceptan, el pacto “será cancelado” y advirtió que él puede suspender el pacto cuando quiera, algo que sus socios y rivales internacionales, la oposición demócrata y la mayoría de los analistas especializados en el tema no comparten.

Trump argumentó que la República Islámica no está respetando “el espíritu” del acuerdo, cuyo cumplimiento fue debidamente certificado por el Organismo Internacional de Energía Atómica, la institución designada por el texto negociado por las principales potencias del mundo durante dos años. Pese a esto, el presidente estadounidense sentenció: “No seguiremos por un camino cuya conclusión predecible es más violencia”.

En los últimos días, ante la posibilidad de que Trump no certificara el acuerdo nuclear y le otorgara la posibilidad al Congreso dominado por republicanos de salirse del pacto, líderes, diplomáticos y analistas europeos, rusos e iraníes hicieron lobby y pidieron públicamente que se evite una suspensión del acuerdo de Irán y advirtieron sobre las posibles consecuencias desestabilizadoras que eso podría conllevar, especialmente en Medio Oriente. Pero estos pedidos y advertencias no surtieron ningún efecto.

Antenoche, la Casa Blanca adelantó una presentación de la nueva estrategia hacia Irán, una suerte de justificación para entender la decisión, anunciada ayer, de no certificar el acuerdo nuclear, un trámite que Trump tenía tiempo para hacer hasta el próximo domingo. Esta nueva estrategia “se centra en neutralizar la influencia desestabilizadora del gobierno de Irán y constreñir su agresión, en particular su apoyo al terrorismo” islámico, explicó el comunicado oficial.

Además de detallar las presuntas deficiencias del acuerdo nuclear que su antecesor, Barack Obama, con Irán y las principales potencias del mundo, la Casa Blanca hizo hincapié en actividades no nucleares iraníes, como su programa de misiles balísticos, su apoyo al presidente sirio, Bashar al Assad, al movimiento y milicia libanesa Hezbollah y a otros grupos que, según la visión de Estados Unidos, desestabilizan la región, violan los derechos humanos y lanzan ciberataques.

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), laureada este año con el Premio Nobel de la Paz, criticó ayer la decisión del gobierno de Estados Unidos de no certificar el acuerdo nuclear firmado con Irán junto a otras cinco potencias, una medida que abre la puerta a que el Congreso ponga en peligro el histórico pacto.

“El acuerdo es la demostración de lo bien que la diplomacia puede funcionar y, al igual que el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares, refleja el imperativo global urgente de eliminar estas armas y la grave amenaza que representan”, dijo la directora del ICAN, Beatrice Fihn.

“Criticamos duramente esta decisión”, porque el rechazo expresado por el presidente Donald Trump constituye un “incentivo para la proliferación” nuclear y hace más difícil llegar a futuros acuerdos para frenar la amenaza nuclear.

ICAN condenó la actitud de Trump y reseñó que el Organismo Internacional de Energía Nuclear (OIEA), encargado de verificar que Irán cumple con los aspectos técnicos del acuerdo, no sólo ha certificado que lo hace, sino que el sistema de control que se le impone es el más estricto que existe. Esta situación es un “recordatorio del inmenso peligro nuclear al que se enfrenta el mundo y de la urgente necesidad de que todos los estados prohíban y eliminen estas armas”, agregó la ICAN.

La mayoría de las potencias mundiales que firmaron el acuerdo nuclear con Irán en 2015 y el organismo que supervisa su implementación rechazaron ayer la decisión del gobierno de Estados Unidos de no certificarlo.

La decisión anunciada por el propio Trump incrementó la tensión con Irán y también abrió una disputa de Washington con los otros signatarios del acuerdo, que incluyen Alemania, China, Francia, Gran Bretaña y Rusia.

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, el responsable de supervisar la implementación técnica del acuerdo nuclear, ratificó ayer que Irán cumple con el pacto internacional y que está siendo sometido “al sistema de verificación nuclear más estricto del mundo”, lo que contradice al presidente de Estados Unidos. “Tal y como informé a la Junta de Gobernadores, los compromisos en materia nuclear adquiridos por Irán en el JCPOA (sigla para el nombre oficial del acuerdo) se están cumpliendo”, concluyó el diplomático en un comunicado.

Los otros firmantes del acuerdo internacional -con la excepción de China, quien aún no reaccionó- repudiaron la decisión de Trump y ratificaron su apoyo a la vigencia y el cumplimiento del texto que negociaron con el gobierno de Teherán durante dos años, entre 2013 y 2015.

Firmado en Viena entre Irán y los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido) más Alemania, el Plan Global de Acción Común (PGAC) preveía un levantamiento progresivo de las sanciones a cambio de la garantía de que Teherán no se iba a dotar del arma atómica.

- Negociaciones. Hasan Rohani, que representaba ya a su país en las primeras negociaciones sobre el programa nuclear iraní, iniciadas en 2003, fue elegido presidente en junio de 2013.

Obtuvo el aval del Guía Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, para desbloquear las conversaciones y designó a su ministro de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, como mediador.

Las negociaciones desembocaron en un acuerdo por seis meses que limitaba actividades nucleares sensibles a cambio de un levantamiento parcial de las sanciones. El acuerdo definitivo se alcanzó el 14 de julio de 2015 tras 12 años de crisis y 21 meses de intensas negociaciones.

- Reducción de la capacidad nuclear. Teherán se comprometió a reducir sus capacidades nucleares (centrifugadoras, reservas de uranio enriquecido) durante varios años. El objetivo era volver a impedir que Irán fabricara una bomba atómica, garantizando a Teherán, que niega cualquier fin militar, el derecho a desarrollar una actividad nuclear civil.

Conforme a lo previsto por el acuerdo, Irán redujo el número de centrifugadoras autorizadas a enriquecer uranio a 5.060 (contra 10.200 en el momento de la firma del acuerdo) y se comprometió a no superarlo durante 10 años. Teherán también aceptó modificar su reactor de agua pesada de Araka, bajo control de la comunidad internacional, para imposibilitar la producción de plutonio con fines militares en esta instalación.

- Control. La Agencia Internacional de la Energía Atómica controla regularmente todas las instalaciones nucleares iraníes, Irán aceptó un “acceso limitado” de la AIEA a instalaciones no nucleares, en particular militares.

La organización, con sede en Viena, ha llevado a cabo al menos 400 inspecciones regulares así como 25 visitas de sorpresa.

Fuente: losandes.com.ar

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