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Vidal-Magario, una pelea política con perfume de mujer

18 de abril de 2017 01:11
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El cruce entre Sonia Alesso, de Ctera, y Marcelo Longobardi.

Esta pelea no tiene el rudimento de los hombres en política. Desde hace tiempo, María Eugenia Vidal y Verónica Magario animan la disputa electoral declarada, pensando en octubre, con más sutileza que encono: hace unos días, por segunda vez en menos de una semana, la gobernadora volvió a visitar el distrito prescindiendo de las formalidades con la intendenta matancera, eventual candidata para la primera diputación nacional por el kirchnerismo.

En esa oportunidad, Vidal estuvo en la Cooperativa Obrera -que lleva fibra óptica a los barrios más humildes del distrito- acompañada de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, quien también integra la acotada lista de testeados para la senaduría por Buenos Aires de Cambiemos.

Todo queda entre damas. Tal vez, por eso, el reclamo de aquel momento de Magario residió en la falta de invitación de la gobernadora a la recorrida. “Ni siquiera un llamado”, resultó la molestia. Cuestión de protocolo, excusan desde la Gobernación. “Era una visita a la cooperadora sin carácter institucional o político”, de acuerdo con la explicación.

A resguardo de las reglas de urbanidad, Vidal y Magario disimulan la competencia de fondo. La Matanza es el distrito electoral más grande de la provincia (1.900.000 habitantes). Su administración ampara al staff más concentrado del Frente para la Victoria. También al presidente del PJ provincial, Fernando Spinoza. Allí reside la avanzada opositora que recurre todavía a Cristina Kirchner.

De nuevo el protocolo en el origen de los conflictos. En la municipalidad se mortifican aún hoy por el desarrollo de aquel acto en la firma de la gaseosa Manaos, cuando Vidal y Mauricio Macri -según la denuncia del momento- dejaron fuera del escenario a Magario, la supuesta anfitriona que miró desde abajo con archivo de sonrisa.

“Sácame de ahí tus penas”, diría el aprendiz de poeta. “Magario también tiene las suyas”, dicen desde el gobierno nacional. Resulta que se viene la inauguración del Metrobús La Matanza, una obra que monitorea el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y que constituye un caballito de batalla electoral del macrismo en esa comuna del Conurbano.

Pero, parece que Magario se anticipó con la autoría de esa mejora y plantó gigantografías con su cara diáfana anunciando la terminación de la obra.

Fuente: clarin.com

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